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jueves, 26 de marzo de 2015

Un planetario "Open 3D"

Este planetario "Open 3D" que suena así como muy americano, lo tenemos bien cerquita, en la provincia de Lérida. Desde hace apenas quince días, el Parque Astronómico del Montsec con el primer planetario "Open 3D'" del mundo en su Centro de Observación del Universo (COU). Y si... por supuesto que se puede ir con niños de todas las edades. De hecho los menores de 5 años no pagan entrada.
¿Qué tiene de diferente este planetario? Pues que permite contemplar el cielo con la cúpula totalmente abierta y, a su vez, poder disfrutar de una proyección en tres dimensiones.
Para los que nos gusta disfrutar de las estrellas, impresionante...

En el 2014,  Montsec obtuvo  la certificación de Destino Turístico por la Fundación Starlight, vinculada a la Unesco, la Unión Astronómica Internacional (IAU) y la Organización Mundial del Turismo (OMT) por su labor en “la protección de los cielos nocturnos”.

Para llegar hay que dirigirse al municipio de Àger (La Noguera), a unos 3,5 km del casco urbano, junto al camino que conduce al Coll d'Ares.

Para información específica, podéis visitar su web.

lunes, 9 de marzo de 2015

Dragones en Barcelona

Nos gustan los dragones y Barcelona es una de esas ciudades plagada de ellos. Lo mejor es descubrirlos mientras paseas por la ciudad, pero por si alguno es un prisillas, aquí os dejo unas cuantas pistas para encontrar alguno.
En la Avinguda de Pedralbes 7 encontramos la finca Güell, el dragón de su puerta es Ladón, fiero guardián de la entrada del jardín de las hespérides, que según la mitología fue matado por Hércules, según narra el poema L'Atlàntida, de Jacint Verdaguer. Este fantástico dragón, de más de cinco metros de envergadura, con fauces y dientes recortados, alas de murciélago y cola en espiral, sorprende por su ferocidad.
Preciosos son los dragones de piedra de la majestuosa fuente del parque de la Ciutadella. también conocida como Gran Cascada o Cascada Monumental. Esta situada cerca de la entrada por el Paseo Lluís Companys, donde se encontraba el Arco del Triunfo que daba la bienvenida a los visitantes de la Exposición de 1888.

Enorme es el dragón del parque de la Espanya Industrial, junto a la estación de ferrocarril de Barcelona-Sants, que con sus 32 metros de longitud y 150 toneladas de peso es un divertido tobogán.

Listas para ser fotografiadas esperan las cuatro dragonas (si, si, son chicas...) talladas en la madera de la pastelería Foix de Sarrià (Carrer Major de Sarrià, 57). Y ya que estamos aquí, podemos disfrutar de uno de sus riquísimos hojaldres de nata y chocolate.

Muy famoso por aparecer en muchas de las guías de viaje de Barcelona, es el bello dragón azul de estilo oriental de la casa de los Paraigües de la Rambla, un edificio premodernista de Josep Vilaseca; precioso de admirar mientras paseamos por las Ramblas. Enfrente de este dragón, en unos edificios próximos al Mercat de la Boquería, se contemplan una serie de dragones clásicos en sus azoteas. Sólo hay que ir un poco atento para descubrir como nos observan desde allí.

Otro dragón muy popular es el que aparece como relieve en la fachada de la calle del Bisbe. Muy cerquita, en la fachada lateral de la Catedral de Barcelona, podemos descubrir el dragón luchando contra el caballero, y las gárgolas que rodean todo su perímetro. Junto a las escaleras de la Catedral también se puede contemplar un escudo flanqueado por dragones alados con aspecto humano. 

Si vas buscando dragones, cual cazador, no hay que olvidar los dos dragones que en la reja del jardín del Museo Frederic Marès, en la Plaza de Sant Iu 5, sobresalen sin pudor. En este lugar fue donde donde habitó la Santa Inquisición, y que se inauguró en 1948 para acoger la obra de este artista.

En el interior de la Catedral del Mar, en la misma sala donde se encuentra una representación de la Vírgen negra de Montserrat podemos encontrar una representación tallada en madera de la leyenda de Sant Jordi y el dragón. Este dragón tiene connotaciones de monstruo marino, muy apropiado para el lugar donde se encuentra.

Quizás los dragones más pequeños de Barcelona son una pareja engarzada en los tiradores de las puertas del Pati dels Tarongers, en el Palau de la Generalitat. No mediarán más de diez centímetros.

Algunas farolas de la Barcelona histórica también están decoradas con dragones de hierro forjado.

¿Te animas a buscar dragones por Barcelona?

martes, 20 de enero de 2015

De paso - Mazinger Z

Muy pocas (por no decir ninguna) guía de viaje te van a informar de esta estatua situada muy cerca de Tarragona, pero si fuiste niño en los 70 y alucinabas con aquellos dibujos que decían: "¡Puños fuera!" o bien a tus peques les encantan los robots, tienes que acercarte a este lugar.
Casi escondido en la urbanización Mas del Plata, se encuentra inmortalizado en un monumento de fibra de vidrio el robot más querido por la generación de los setenta: Mazinger Z. Esta estatua mide 14 metros, es realmente impresionante.

La llamativa estatua de Mazinger Z, el primer robot gigante tripulado de la historia del cómic, atrae a muchos curiosos, aunque en esa zona no hay nada más que ver, son todo chalets. Fue construida en los años 80, pero esta friki-estatua lleva muchos años abandonada, pues el sitio no acabó por convertirse en el lugar de referencia que se pretendía.

Cómo llegar: Se llega por la Carretera de Valls Al Pont D´armentera, a medio kilómetro de la intersección con la AP-2, Autopista del Nordeste. Una vez en la Urbanización, es fácil localizarla.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Relojes de agua

Aunque el reloj de agua (cuyo nombre para jugar al Trivial Pursuit es clepsidra) más antiguo del que se tiene conocimiento, data del 1530 a.C., hoy día no es muy habitual ver uno de estos magníficos artefactos capaces de decirnos casi de forma mágica qué hora es. Creados para la noche, cuando no era posible utilizar el reloj solar, los que nos han llegado de aquella época eran sencillas vasijas que contenían agua hasta un cierto nivel y un orificio en la parte inferior por el que salía el agua a una velocidad determinada que hacía marcar la hora.

Pero poco o nada tienen que ver esas clepsidras ideadas por egipcios y griegos con las que os vamos proponer ver.

Si buscáis un poquito por la red, veréis que hay una figura clave en todo esto:el científico y artista francés Bernard Gitton, autor de varios de estos imponentes relojes:
  • "The Water Clock", en el Museo de los Niños de Indianápolis (del cual hablaremos otro día, porque merece un gran reconocimiento);
  • "Clepsydra Water Clock" en Abbotsford, British Columbia
  • "Time Flow Clock" Europa Center, Berlin
  • "Time-Flow Clock" Rødovre Centrum, Dinamarca
  • Y el rloj de agua del centro comercial "Shopping Iguatemi" en Porto Alegre (Brasil).
Para que os hagáis una idea de su funcionamiento, el de Indianápolis mide aproximadamente 8 metros de altura, las luces en el reloj son verde claro. Está hecho de vidrio y acero, y contiene 260 litros de una solución de agua desionizada (para mantenerla como aislante de electricidad), metanol (para evitar el crecimiento de bacterias en el interior del reloj) y colorante azul. Fue ensamblado en Francia para asegurar su funcionamiento, posteriormente fue desarmado y enviado en barco a Indianápolis. Una curiosidad: tiene 12 esferas grandes para marcar las horas, pero sólo tiene 58 esferas pequeñas como marcadoras de los minutos en vez de 60, porque los dos minutos que faltan los emplea el agua en volver a llegar arriba.

Si Indianápolis os parece muy lejano, para los que vivís en España hay una réplica mucho más próxima, concretamente en el Centre Júlia de Andorra.

También mucho más próximo y con un estilo muy diferente al del artista francés, Fernando Capdevila creó su particular reloj de agua.
Lo podéis encontrar a la entrada del restaurante Can Traver, en la localidad barcelonesa de Bigues i Riells. En este caso no se trata de llenar esferas, sino de mover una enorme rueda (como si de un molino se tratase) que es la que nos marca la hora.

miércoles, 15 de octubre de 2014

La ruta del císter

La Ruta del Cister está formada por las comarcas catalanas que tienen un monasterio cistercense. Esas comarcas son: Urgell que tiene Santa Maria de Vallbona (en la provincia de Lérida), la Conca de Barberà donde está Santa María de Poblet (que es Patrimonio de la Humanidad) y el Alt Camp que tiene Santes Creus (estos dos últimos en la provincia de Taragona). Siguiendo la línea que une estos tres monasterios principales podremos conocer la cultura, la naturaleza y las tradiciones de esta zona. Esta ruta se puede realizar a pie (por etapas), en bici o en coche.
Ruta del císter

Un sitio inmejorable para comenzar la ruta es el monasterio de Santa María de Santes Creus (Aiguamúrcia). En el siglo XII se construyó esta abadia cistenciense. Su mayor momento de esplendor fueron los siglos XIII-XIV gracias al favor del linaje real. Pedro III y Jaime II de Aragón y su mujer Blanca de Anjou lo escogieron como panteón. Santes Creus presenta la organización típica de un monasterio de la orden cisterciense: la iglesia, el claustro y sus dependencias, situados de acuerdo con un sistema estricto, perfectamente resuelto, alrededor del claustro principal.
Monastir de Santes Creus

Una vez visitado, atravesaremos la comarca del Alt Camp hasta su capital, Valls. Aquí se puede pernoctar y disfrutar de sus monumentos (destacan a capilla del Roser y el conjunto de edificios modernistas y noucentistas). Valls es conocida como la capital del calçot, por lo que si realizamos esta ruta entre enero y marzo se podrá disfrutar de ellos.

La ruta continúa hacia la comarca de la Conca de Barberà, para visitar sus dos poblaciones principales: Montblanc, del cual ya os hable en este post con un conjunto urbano medieval muy bien conservado, rodeado por espléndidas murallas, con sus 17 torres y cuatro portales, y L’Espluga de Francolí, nos detendremos para visitar su iglesia vieja de San Miguel y la bodega cooperativa, actual Museo del Vino, un espléndido edificio modernista y noucentista. Montblanc es un sitio ideal para dormir, los peques se sentirán como auténticos caballeros.

En L´Espluga de Francolí, se puede realizar el recorrido interior por las Cuevas de l´Espluga. Es un recorrido didáctico, con recreaciones de la vida de los primitivos. A los más peques, puede ser que al principio les de un poco de miedo, pero seguro que luego están encantados.

La siguiente etapa es el segundo monasterio cisterciense de la ruta: el de Santa María de Poblet (en Vimbodí). Es el más grande de los tres monasterios cistercienses de la ruta. Esta situado al pie de las montañas de Prades y el bosque de Poblet. Posee desde una iglesia (con varios sepulcros reales) y claustro primitivos (siglos XII-XIV), con las estancias que lo rodean (sala capitular, refectorio, biblioteca, dormitorio, lavatorio, bodega), hasta diversos edificios de varias épocas hasta el siglo XVIII: el Palacio Abacial, las capillas de Sant Jordi y Santa Caterina, el Palacio Real, el antiguo claustro de Sant Esteve y la sacristía nueva, entre otros.
Monastir de Poblet

Además, en Vimbodí, podremos conocer el Museo del Vidrio. Si quereis enseñar a los niños como se fabrica de forma artesanal un vaso o un jarrón de vidrio, este es el lugar indicado.

La última etapa de esta ruta nos conduce al monasterio de Vallbona de les Monges (en este caso de monjas), situado en el centro del pueblo del mismo nombre. Desde el s.XII en el que fue fundado es habitado por las monjas del Cister que, durante ocho siglos, nunca han abandonado el monasterio. En él, destacan la iglesia (son importantes su cimborio-campanario y el sepulcro de la reina Violante de Hungría, esposa de Jaime I de Aragón), el claustro y la sala capitular, con una mezcla de elementos románicos y góticos. Posee también otras dependencias monacales (biblioteca, scriptorium, refectorio, cocina), además de una hospedería y un museo.

Si vais a realizar la ruta completa compensa comprar unas entradas combinadas para familias. En este enlace podéis encontrar todos los precios. En la página oficial también podéis encontrar un montón de actividades para realizar en familia en esta zona: http://www.larutadelcister.info/es

lunes, 29 de septiembre de 2014

Montblanc (Tarragona)

Montblanc es un pequeño tesoro en el corazón de la provincia de Tarragona (a unos 40 km de Tarragona). Posee el título de Villa Ducal desde 1387 y su casco antiguo fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1948. Esta preciosa villa medieval se conserva en muy buen estado y es la cuna de una conocida leyenda. Su casco antiguo fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1948.

Torre-portal de Sant Jordi
Atención!! Leyenda para contar a los niños
Hace muchos años un dragón feroz aterrorizaba a los habitantes de Montblanc, devorando sus animales. Para evitar su ataque, se decidió ofrecer al dragón cada día un vecino. Se realizó un sorteo entre todos, incluida la familia real, y la suerte quiso que la primera persona escogida fuera la hija del rey. Cuando se disponía a ser engullida por el dragón apareció un caballero y la salvó hiriendo de muerte al dragón. Era San Jordi. En el lugar donde el dragón derramó su sangre nació un rosal de rosas rojas. Desde entonces se mantiene la tradición catalana en la que los hombres regalan una rosa a su amada.

Si te diriges en las murallas al Portal de San Jordi, ese es el lugar exacto donde San Jordi acabó con la vida del dragón. Las murallas tienen varias puertas de entrada al casco antiguo y permanecen tal como fueron levantadas en el siglo XIV. Estas puertas de acceso a la villa se sitúan en los puntos cardinales: Portal de San Jordi, el Portal de Bové, el Portal de San Francesc y el Portal de San Antoni. Las torres defensivas tienen una base rectangular, a excepcional de una de ellas que es pentagonal, la llamada Torre dels Cinc Cantons.

En el interior del recinto amurallado encontramos  un entramado de callejuelas y casitas bajas. Es un placer pasear por esas calles adoquinadas llenas de historia. Cualquier camino acaba por conducirnos a la Iglesia de Santa María, una iglesia gótica del siglo XIV. También merece la pena pararse en la Plaza Mayor, allí encontramos: La Casa de los Desclergue que fue residencia del representante del rey; la Fuente Mayor de 1804 en la cual destaca en la parte superior un escudo esculpido de España flanqueado por los de Cataluña y Montblanc y el Ayuntamiento.

La Casa de los Desclergue

Un paseo por la calle de los judíos hará que nos transportemos al siglo XIII. Antiguamente disponía de una sinagoga, un cementerio y comercios. Actualmente queda una calle donde se conserva un arco medieval. Al lado, el Palacio Alenyà del siglo XIV es parada obligatoria.

Un momento especial para disfrutar de esta ciudad  es visitarla en su tradicional SemanaMedieval de la leyenda de San Jordi, que se celebra cada año entre el 23 de abril y el 3 de mayo. Toda la ciudad se traslada a la época medieval, con sus trajes, los torneos, la música medieval de dulzainas y tambores e incluso un mercado, donde se puede adquirir embutido, artesanía típica y cata de vinos.

Si la escapada es de varios días, se puede aprovechar para conocer enclaves cercanos, muy cerca se encuentran dos importantes monasterios de la Ruta del Cister: el de Poblet y el de Santes Creus. También merece la pena a cercarse a Tarragona, pero esas visitas las dejaremos para otro post. 

viernes, 5 de septiembre de 2014

El Parque Güell de Barcelona

Tanto si viajas a Barcelona como si vives allí, el Parque Güell (Parc Güell en catalán y Park Güell en sus orígenes) es visita obligada si tienes niños. Antes su entrada era gratuita, pero desde el 2013 es necesario pagar entrada. A priori puede parecer un poco caro, pero merece la pena disfrutar de este enorme jardín con preciosos elementos arquitectónicos diseñados por Gaudí, y considerado Patrimonio de la Humanidad.
Situado en la montaña del Carmelo, dispone de unas vistas privilegiadas de Barcelona. Puedes llegar allí en coche, en autobús urbano (líneas H6, 32 y 24, con parada en Travessera de Dalt) y en metro (línea verde - L3, paradas: Vallcarca o Lesseps). Otra posibilidad es bajarte en esa parada del Bus Turístico o el Barcelona City Tour.

Parc Güell
El parque recibe su nombre de Eusebi Güell, un acaudalado empresario apasionado por las obras de Gaudí, el cual fue su principal mecenas. Aunque la primera idea fue la construcción de un conjunto residencial de lujo, con el paso de los años esta idea  se abandonó y en su lugar se construyó este original parque digno del escenario de un cuento.

Si vas con carrito de bebé, algún tramo de escalera puede resultar más complicado (pero perfectamente  manejable, hay  estaciones de tren y metro con muchas más escaleras…); si los peques andan (y suben escaleras) no hay problema para disfrutarlo.

Hemos estado varias veces en el Parque Güell, y yo recomiendo para la primera vez realizar la visita típica por la zona monumental y emblemática. Con una extensión de  unas 17 hectáreas, está repleto de formas onduladas, columnas con aspecto de árboles, figuras de animales y diferentes formas geométricas. Muchas de las superficies están decoradas con mosaicos realizados con trocitos de cerámica de colores, lo que da lugar a un gran colorido.

Con los niños se puede jugar al escondite en la Sala Hipóstila o Sala de las Cien  Columnas, coger agua del chorrillo que emana de la boca de la salamandra o dragón (hay diferencia de opiniones sobre qué es),
Parc Güell
dar un paseo por alguno de los viaductos  y ver el mar en el horizonte sentándoos en el famoso banco de mosaicos desordenadamente ordenados que zigzaguea. Otro punto de obligada visita es el Turó de les Tres Creus (Colina de las Tres Cruces). Este el punto más alto del parque y se obtienen panorámicas impresionantes.

También hay una zona con cancha de baloncesto, pista de patinaje y juegos infantiles (similar a la de cualquier parque). Además puedes encontrar músicos callejeros, mimos, y cientos de paradas ambulantes de suvenires.

Para niños más mayores una buena opción es llevar un bloc y lápices de colores, y que intenten copiar algunas de las llamativas esculturas. El estilo propio de  Gaudí impregna cada piedra y elemento del lugar.

En la página oficial del ayuntamiento (disponible en varios idiomas) http://www.parkguell.cat/es , dentro del apartado “Prepare la visita y Rutas recomendadas”, puedes descargarte un plano y organizar tu propia ruta. Aunque otra opción perfecta es entrar sin rumbo e ir descubriendo la originalidad y belleza de este parque.