Este planetario "Open 3D" que suena así como muy americano, lo tenemos bien cerquita, en la provincia de Lérida. Desde hace apenas quince días, el Parque Astronómico del Montsec con el primer planetario "Open 3D'" del mundo en su Centro de Observación del Universo (COU). Y si... por supuesto que se puede ir con niños de todas las edades. De hecho los menores de 5 años no pagan entrada.
¿Qué tiene de diferente este planetario? Pues que permite contemplar el cielo con la cúpula totalmente abierta y, a su vez, poder disfrutar de una proyección en tres dimensiones.
Para los que nos gusta disfrutar de las estrellas, impresionante...
En el 2014, Montsec obtuvo la certificación de Destino Turístico por la Fundación Starlight, vinculada a la Unesco, la Unión Astronómica Internacional (IAU) y la Organización Mundial del Turismo (OMT) por su labor en “la protección de los cielos nocturnos”.
Para llegar hay que dirigirse al municipio de Àger (La Noguera), a unos 3,5 km del casco urbano, junto al camino que conduce al Coll d'Ares.
Para información específica, podéis visitar su web.
Porque ser padres no nos ha quitado las ganas de viajar, sino que las ha incrementado.
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jueves, 26 de marzo de 2015
lunes, 9 de marzo de 2015
Dragones en Barcelona
Nos gustan los dragones y Barcelona es una de esas ciudades plagada de ellos. Lo mejor es descubrirlos mientras paseas por la ciudad, pero por si alguno es un prisillas, aquí os dejo unas cuantas pistas para encontrar alguno.
En la Avinguda de Pedralbes 7 encontramos la finca Güell, el dragón de su puerta es Ladón, fiero guardián de la entrada del jardín de las hespérides, que según la mitología fue matado por Hércules, según narra el poema L'Atlàntida, de Jacint Verdaguer. Este fantástico dragón, de más de cinco metros de envergadura, con fauces y dientes recortados, alas de murciélago y cola en espiral, sorprende por su ferocidad.
Preciosos son los dragones de piedra de la majestuosa fuente del parque de la Ciutadella. también conocida como Gran Cascada o Cascada Monumental. Esta situada cerca de la entrada por el Paseo Lluís Companys, donde se encontraba el Arco del Triunfo que daba la bienvenida a los visitantes de la Exposición de 1888.Enorme es el dragón del parque de la Espanya Industrial, junto a la estación de ferrocarril de Barcelona-Sants, que con sus 32 metros de longitud y 150 toneladas de peso es un divertido tobogán.
Listas para ser fotografiadas esperan las cuatro dragonas (si, si, son chicas...) talladas en la madera de la pastelería Foix de Sarrià (Carrer Major de Sarrià, 57). Y ya que estamos aquí, podemos disfrutar de uno de sus riquísimos hojaldres de nata y chocolate.
Muy famoso por aparecer en muchas de las guías de viaje de Barcelona, es el bello dragón azul de estilo oriental de la casa de los Paraigües de la Rambla, un edificio premodernista de Josep Vilaseca; precioso de admirar mientras paseamos por las Ramblas. Enfrente de este dragón, en unos edificios próximos al Mercat de la Boquería, se contemplan una serie de dragones clásicos en sus azoteas. Sólo hay que ir un poco atento para descubrir como nos observan desde allí.
Otro dragón muy popular es el que aparece como relieve en la fachada de la calle del Bisbe. Muy cerquita, en la fachada lateral de la Catedral de Barcelona, podemos descubrir el dragón luchando contra el caballero, y las gárgolas que rodean todo su perímetro.
Si vas buscando dragones, cual cazador, no hay que olvidar los dos dragones que en la reja del jardín del Museo Frederic Marès, en la Plaza de Sant Iu 5, sobresalen sin pudor. En este lugar fue donde donde habitó la Santa Inquisición, y que se inauguró en 1948 para acoger la obra de este artista.
En el interior de la Catedral del Mar, en la misma sala donde se encuentra una representación de la Vírgen negra de Montserrat podemos encontrar una representación tallada en madera de la leyenda de Sant Jordi y el dragón. Este dragón tiene connotaciones de monstruo marino, muy apropiado para el lugar donde se encuentra.
Algunas farolas de la Barcelona histórica también están decoradas con dragones de hierro forjado.
¿Te animas a buscar dragones por Barcelona?
martes, 20 de enero de 2015
De paso - Mazinger Z
Muy pocas (por no decir ninguna) guía de viaje te van a informar de esta estatua situada muy cerca de Tarragona, pero si fuiste niño en los 70 y alucinabas con aquellos dibujos que decían: "¡Puños fuera!" o bien a tus peques les encantan los robots, tienes que acercarte a este lugar.
Casi escondido en la urbanización Mas del Plata, se encuentra inmortalizado en un monumento de fibra de vidrio el robot más querido por la generación de los setenta: Mazinger Z. Esta estatua mide 14 metros, es realmente impresionante.
La llamativa estatua de Mazinger Z, el primer robot gigante tripulado de la historia del cómic, atrae a muchos curiosos, aunque en esa zona no hay nada más que ver, son todo chalets. Fue construida en los años 80, pero esta friki-estatua lleva muchos años abandonada, pues el sitio no acabó por convertirse en el lugar de referencia que se pretendía.
Cómo llegar: Se llega por la Carretera de Valls Al Pont D´armentera, a medio kilómetro de la intersección con la AP-2, Autopista del Nordeste. Una vez en la Urbanización, es fácil localizarla.
Casi escondido en la urbanización Mas del Plata, se encuentra inmortalizado en un monumento de fibra de vidrio el robot más querido por la generación de los setenta: Mazinger Z. Esta estatua mide 14 metros, es realmente impresionante.
La llamativa estatua de Mazinger Z, el primer robot gigante tripulado de la historia del cómic, atrae a muchos curiosos, aunque en esa zona no hay nada más que ver, son todo chalets. Fue construida en los años 80, pero esta friki-estatua lleva muchos años abandonada, pues el sitio no acabó por convertirse en el lugar de referencia que se pretendía.
Cómo llegar: Se llega por la Carretera de Valls Al Pont D´armentera, a medio kilómetro de la intersección con la AP-2, Autopista del Nordeste. Una vez en la Urbanización, es fácil localizarla.
lunes, 22 de diciembre de 2014
Relojes de agua
Aunque el reloj de agua (cuyo nombre para jugar al Trivial Pursuit es clepsidra) más antiguo del que se tiene conocimiento, data del 1530 a.C., hoy día no es muy habitual ver uno de estos magníficos artefactos capaces de decirnos casi de forma mágica qué hora es. Creados para la noche, cuando no era posible utilizar el reloj solar, los que nos han llegado de aquella época eran sencillas vasijas que contenían agua hasta un cierto nivel y un orificio en la parte inferior por el que salía el agua a una velocidad determinada que hacía marcar la hora.
Pero poco o nada tienen que ver esas clepsidras ideadas por egipcios y griegos con las que os vamos proponer ver.
Si buscáis un poquito por la red, veréis que hay una figura clave en todo esto:el científico y artista francés Bernard Gitton, autor de varios de estos imponentes relojes:
Si Indianápolis os parece muy lejano, para los que vivís en España hay una réplica mucho más próxima, concretamente en el Centre Júlia de Andorra.
También mucho más próximo y con un estilo muy diferente al del artista francés, Fernando Capdevila creó su particular reloj de agua.
Lo podéis encontrar a la entrada del restaurante Can Traver, en la localidad barcelonesa de Bigues i Riells. En este caso no se trata de llenar esferas, sino de mover una enorme rueda (como si de un molino se tratase) que es la que nos marca la hora.
Pero poco o nada tienen que ver esas clepsidras ideadas por egipcios y griegos con las que os vamos proponer ver.
Si buscáis un poquito por la red, veréis que hay una figura clave en todo esto:el científico y artista francés Bernard Gitton, autor de varios de estos imponentes relojes:
- "The Water Clock", en el Museo de los Niños de Indianápolis (del cual hablaremos otro día, porque merece un gran reconocimiento);
- "Clepsydra Water Clock" en Abbotsford, British Columbia
- "Time Flow Clock" Europa Center, Berlin
- "Time-Flow Clock" Rødovre Centrum, Dinamarca
- Y el rloj de agua del centro comercial "Shopping Iguatemi" en Porto Alegre (Brasil).
Si Indianápolis os parece muy lejano, para los que vivís en España hay una réplica mucho más próxima, concretamente en el Centre Júlia de Andorra.
También mucho más próximo y con un estilo muy diferente al del artista francés, Fernando Capdevila creó su particular reloj de agua.
Lo podéis encontrar a la entrada del restaurante Can Traver, en la localidad barcelonesa de Bigues i Riells. En este caso no se trata de llenar esferas, sino de mover una enorme rueda (como si de un molino se tratase) que es la que nos marca la hora.
miércoles, 15 de octubre de 2014
La ruta del císter
La Ruta del Cister está formada
por las comarcas catalanas que tienen un monasterio cistercense. Esas comarcas
son: Urgell que tiene Santa Maria de Vallbona (en la provincia de Lérida), la
Conca de Barberà donde está Santa María
de Poblet (que es Patrimonio de la Humanidad) y el Alt Camp que tiene Santes
Creus (estos dos últimos en la provincia de Taragona). Siguiendo la línea que
une estos tres monasterios principales podremos conocer la cultura, la
naturaleza y las tradiciones de esta zona. Esta ruta se puede realizar a pie (por etapas),
en bici o en coche.
Un sitio inmejorable para
comenzar la ruta es el monasterio de Santa María de Santes Creus (Aiguamúrcia).
En el siglo XII se construyó esta abadia cistenciense. Su mayor momento de
esplendor fueron los siglos XIII-XIV gracias al favor del linaje real. Pedro
III y Jaime II de Aragón y su mujer Blanca de Anjou lo escogieron como panteón.
Santes Creus presenta la organización
típica de un monasterio de la orden cisterciense: la iglesia, el claustro y sus
dependencias, situados de acuerdo con un sistema estricto, perfectamente
resuelto, alrededor del claustro principal.
Una vez visitado, atravesaremos
la comarca del Alt Camp hasta su capital, Valls. Aquí se puede pernoctar y
disfrutar de sus monumentos (destacan a capilla del Roser y el conjunto de
edificios modernistas y noucentistas). Valls es conocida como la capital del
calçot, por lo que si realizamos esta ruta entre enero y marzo se podrá
disfrutar de ellos.
La ruta continúa hacia la comarca
de la Conca de Barberà, para visitar sus dos poblaciones principales:
Montblanc, del cual ya os hable en este post con un
conjunto urbano medieval muy bien conservado, rodeado por espléndidas murallas,
con sus 17 torres y cuatro portales, y L’Espluga de Francolí, nos detendremos
para visitar su iglesia vieja de San Miguel y la bodega cooperativa, actual
Museo del Vino, un espléndido edificio modernista y noucentista. Montblanc es un sitio ideal para
dormir, los peques se sentirán como auténticos caballeros.
En L´Espluga de Francolí, se
puede realizar el recorrido interior por las Cuevas de l´Espluga. Es un
recorrido didáctico, con recreaciones de la vida de los primitivos. A los más
peques, puede ser que al principio les de un poco de miedo, pero seguro que
luego están encantados.
La siguiente etapa es el segundo
monasterio cisterciense de la ruta: el de Santa María de Poblet (en Vimbodí).
Es el más grande de los tres monasterios cistercienses de la ruta. Esta situado
al pie de las montañas de Prades y el bosque de Poblet. Posee desde una iglesia
(con varios sepulcros reales) y claustro primitivos (siglos XII-XIV), con las
estancias que lo rodean (sala capitular, refectorio, biblioteca, dormitorio,
lavatorio, bodega), hasta diversos edificios de varias épocas hasta el siglo
XVIII: el Palacio Abacial, las capillas de Sant Jordi y Santa Caterina, el
Palacio Real, el antiguo claustro de Sant Esteve y la sacristía nueva, entre
otros.
Además, en Vimbodí, podremos
conocer el Museo del Vidrio. Si quereis enseñar a los niños como se fabrica de
forma artesanal un vaso o un jarrón de vidrio, este es el lugar indicado.
Si vais a realizar la ruta completa compensa comprar unas
entradas combinadas para familias. En este enlace podéis encontrar todos los
precios. En la página oficial también podéis encontrar un montón de actividades para
realizar en familia en esta zona: http://www.larutadelcister.info/es
lunes, 29 de septiembre de 2014
Montblanc (Tarragona)
Montblanc es un pequeño tesoro en el corazón de la provincia
de Tarragona (a unos 40 km de Tarragona). Posee el título de Villa Ducal desde
1387 y su casco antiguo fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1948.
Esta preciosa villa medieval se conserva en muy buen estado y es la cuna de una
conocida leyenda. Su casco antiguo fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1948.
Atención!! Leyenda para contar a los niños
Hace muchos años un dragón feroz
aterrorizaba a los habitantes de
Montblanc, devorando sus animales. Para
evitar su ataque, se decidió ofrecer al dragón cada día un vecino. Se realizó
un sorteo entre todos, incluida la familia real, y la suerte quiso que la primera persona escogida fuera la hija del rey. Cuando se disponía a ser engullida por
el dragón apareció un caballero y la salvó hiriendo de muerte al dragón. Era
San Jordi. En el lugar donde el dragón derramó su sangre nació un rosal de
rosas rojas. Desde entonces se mantiene la tradición catalana en la que los
hombres regalan una rosa a su amada.
Si te diriges en las murallas al Portal
de San Jordi, ese es el lugar exacto donde San Jordi acabó con la vida del
dragón. Las murallas tienen varias puertas de entrada al casco antiguo y permanecen
tal como fueron levantadas en el siglo XIV. Estas puertas de acceso a la villa
se sitúan en los puntos cardinales: Portal de San Jordi, el Portal de Bové, el
Portal de San Francesc y el Portal de San Antoni. Las torres defensivas tienen
una base rectangular, a excepcional de una de ellas que es pentagonal, la
llamada Torre dels Cinc Cantons.
En el interior del recinto amurallado encontramos un entramado de callejuelas y casitas bajas. Es
un placer pasear por esas calles adoquinadas llenas de historia. Cualquier
camino acaba por conducirnos a la Iglesia de Santa María, una iglesia gótica
del siglo XIV. También merece la pena pararse en la Plaza Mayor, allí
encontramos: La Casa de los Desclergue que fue residencia del representante del
rey; la Fuente Mayor de 1804 en la cual destaca en la parte superior un escudo
esculpido de España flanqueado por los de Cataluña y Montblanc y el
Ayuntamiento.
Un paseo por la calle de los judíos hará que nos
transportemos al siglo XIII. Antiguamente disponía de una sinagoga, un
cementerio y comercios. Actualmente queda una calle donde se conserva un arco
medieval. Al lado, el Palacio Alenyà del siglo XIV es parada obligatoria.
Un momento especial para disfrutar de esta ciudad es visitarla en su tradicional SemanaMedieval de la leyenda de San Jordi, que se celebra cada año entre el 23 de
abril y el 3 de mayo. Toda la ciudad se traslada a la época medieval, con sus trajes, los torneos, la
música medieval de dulzainas y tambores e incluso un mercado, donde se puede
adquirir embutido, artesanía típica y cata de vinos.
Si la escapada es de varios días, se puede aprovechar para
conocer enclaves cercanos, muy cerca se encuentran dos importantes monasterios
de la Ruta del Cister: el de Poblet y el de Santes Creus. También merece la
pena a cercarse a Tarragona, pero esas visitas las dejaremos para otro post.
viernes, 5 de septiembre de 2014
El Parque Güell de Barcelona
Tanto si viajas a Barcelona como
si vives allí, el Parque Güell (Parc Güell en catalán y Park Güell en sus
orígenes) es visita obligada si tienes niños. Antes su entrada era gratuita,
pero desde el 2013 es necesario pagar entrada. A priori puede parecer un poco
caro, pero merece la pena disfrutar de este enorme jardín con preciosos elementos
arquitectónicos diseñados por Gaudí, y considerado Patrimonio de la Humanidad.
Situado en la montaña del Carmelo,
dispone de unas vistas privilegiadas de Barcelona. Puedes llegar allí en coche,
en autobús urbano (líneas H6, 32 y 24, con parada en Travessera de Dalt) y en
metro (línea verde - L3, paradas: Vallcarca o Lesseps). Otra posibilidad es
bajarte en esa parada del Bus Turístico o el Barcelona City Tour.
El parque recibe su nombre de
Eusebi Güell, un acaudalado empresario apasionado por las obras de Gaudí, el
cual fue su principal mecenas. Aunque la primera idea fue la construcción de un
conjunto residencial de lujo, con el paso de los años esta idea se abandonó y en su lugar se construyó este
original parque digno del escenario de un cuento.
Si vas con carrito de bebé, algún
tramo de escalera puede resultar más complicado (pero perfectamente manejable, hay estaciones de tren y metro con muchas más
escaleras…); si los peques andan (y suben escaleras) no hay problema para
disfrutarlo.
Hemos estado varias veces en el Parque Güell, y yo recomiendo para la primera vez realizar la visita típica por
la zona monumental y emblemática. Con una extensión de unas 17 hectáreas, está repleto de formas
onduladas, columnas con aspecto de árboles, figuras de animales y diferentes formas
geométricas. Muchas de las superficies están decoradas con mosaicos realizados
con trocitos de cerámica de colores, lo que da lugar a un gran colorido.
Con los niños se puede jugar al
escondite en la Sala Hipóstila o Sala de las Cien Columnas, coger agua del chorrillo que emana
de la boca de la salamandra o dragón (hay diferencia de opiniones sobre qué
es),
dar un paseo por alguno de los viaductos y ver el mar en el horizonte sentándoos en el
famoso banco de mosaicos desordenadamente ordenados que zigzaguea. Otro punto
de obligada visita es el Turó de les Tres Creus (Colina de las Tres Cruces).
Este el punto más alto del parque y se obtienen panorámicas impresionantes.
También
hay una zona con cancha de baloncesto, pista de patinaje y juegos infantiles
(similar a la de cualquier parque). Además puedes encontrar músicos callejeros,
mimos, y cientos de paradas ambulantes de suvenires.
Para niños más mayores una buena
opción es llevar un bloc y lápices de colores, y que intenten copiar algunas de
las llamativas esculturas. El estilo propio de
Gaudí impregna cada piedra y elemento del lugar.
En la página oficial del
ayuntamiento (disponible en varios idiomas) http://www.parkguell.cat/es , dentro del
apartado “Prepare la visita y Rutas recomendadas”, puedes descargarte un plano
y organizar tu propia ruta. Aunque otra opción perfecta es entrar sin rumbo e
ir descubriendo la originalidad y belleza de este parque.
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