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jueves, 26 de febrero de 2015

Un fin de semana en Burgos Capital

Si pensamos en Burgos, lo primero que se nos viene a la cabeza es su famosa catedral, pero esta capital de provincia tiene mucho que ofrecernos para pasar un estupendo fin de semana. 

La Catedral es visita obligada. Fue declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en el año 1984 y es uno de los mejores ejemplos del gótico en España. Lo ideal es rodearla entera para disfrutar de su esplendor. A los niños les encantará conocer la leyenda del Papamoscas, un autómata situado en lo alto de la nave mayor que todas las horas en punto abre la boca al tiempo que mueve su brazo derecho para accionar el badajo de una campana.
La Catedral de Burgos recibía todos los días una visita real de incógnito. Era el rey Enrique III el Doliente, que acudía diariamente a rezar. Un día, vio a una hermosa dama que se había arrodillado frente a la tumba de Fernán González. Todos los días cuando el rey entraba en la Catedral, buscaba con su mirada a la bella mujer. Durante mucho tiempo la siguió hasta su casa sin ser capaz de hablar con ella. Pero la muchacha, que se había dado cuenta, decidió intentar que el joven rey le dedicara unas palabras. La hermosa joven pasó a su lado y dejó caer su pañuelo. Enrique III se apresuró a cogerlo, lo guardó a la altura de su pecho y le dio a la joven un pañuelo suyo.Ella esperó que él le dijera algo pero éste bajó la mirada y no supo pronunciar palabra alguna. La muchacha se marchó con un doloroso lamento que se le clavó en la memoria al rey sin poderlo ya desterrar. A partir de entonces, la muchacha nunca volvió a aparecer por la catedral, a pesar de que el monarca pasó días esperándola y buscándola por los rincones del templo. Deseando retener la visión de la joven en su memoria, encargó a un artesano que fabricara un reloj para la catedral. Éste debía reproducir los rasgos de la muchacha en una figura que, además, al dar las horas, lanzase un gemido como el que él había escuchado y no podía borrar de su recuerdo. Desgraciadamente, el artífice no lo logró y realizó el muñeco conocido como Papamoscas. A la hora de reproducir su lamento solo logró que el muñeco lanzase un graznido, que años después se optó porque desapareciera.
Otra curiosidad de esta Catedral es que en el suelo del crucero reposan los restos del Cid Campeador y su esposa Doña Jimena. Alucinarán con las vidrieras si el día es soleado.

Si subís por la calle Fernán González un mirador permite contemplar la grandiosidad de este templo. El entorno de la Catedral mantiene el encanto medieval. Toda esta zona es peatonal, por lo que se puede pasear por sus calles sin problemas con los peques. Hay muchas tiendas y bares de tapeo, por lo que es una opción a la hora de comer o cenar. La mayoría de estas calles confluyen en la Plaza Mayor, antes llamada Plaza del Mercado Menor.

En la Plaza Mayor, bajo la Casa Consitorial, un paso porticado nos da acceso al paseo del Espolón. Es un paseo arbolado y ajardinado. La palabra espolón viene por tratarse de unos terrenos inundables a orillas del río Arlanzón; por lo que fue elevado mediante estribos y contrafuertes para protegerlo de las crecidas del río. En un extremo de este paseo encontramos el Arco de Santa María y en el otro el Palacio de la Diputación y el Teatro Principal. La fachada del Teatro Principal da a la plaza de Mío Cid donde encontramos la la estatua ecuestre del Cid. A los peques también les encantará que les narréis sus hazañas.

Muy cerca esta la plaza de la Libertad donde encontramos la Casa del Cordón, llamada así por el cordón franciscano que recorre su fachada. En esta casa se alojaron muchos reyes e infantes; además en ella fue donde se recibió a Colón a su regreso de su segundo viaje a América y donde falleció Felipe el Hermoso (marido de Juana La Loca).

Otra opción es desde la plaza de Mío Cid, cruzar el puente de San Pablo y llegar al complejo de la Evolución Humana. El Museo es el edificio central y muestra de forma sencilla y visual las investigaciones sobre el origen y la evolución del hombre en el planeta Tierra.

Ya que estamos en Burgos, debemos aprovechar y visitar el Real Monasterio de las Huelgas. En su interior encontramos uno de los museos textiles más importantes del mundo, el cual cuenta con valiosos vestidos y telas medievales, parte de la indumentaria civil entre los siglos XI y XIII. El Monasterio se fundo en 1187 por Alfonso VIII para que alojara el panteón real. La originalidad de este monasterio cisterciense consiste en que en su interior conviven en armonía elementos de arte cristiano con construcciones típicas musulmanas. Cierra los lunes y los miércoles y jueves por la tarde es gratuito. 
Otra buena opción es ir al Castillo. Sus murallas sirven de miradores excepcionales. Está en el cerro de San Miguel elevado 75 metros sobre el nivel de la ciudad. Pueden visitarse el pozo y las galerías subterráneas, conocidas como Cueva del Moro.

Ni que decir tiene que cualquier momento del viaje es bueno para un pinchito de morcilla o de queso de Burgos o si nos pide el cuerpo dulce unas perrunillas... Y ya os dejo de contar cosas, que lo mejor es que vayáis a descubrirlo vosotros mismos.


martes, 10 de febrero de 2015

De paso: La Catedral Rupestre (Palencia)

Con el sobrenombre de la Catedral Rupreste, tanto por sus dimensiones, como por su buen estado de conservación, encontramos en Olleros del Pisuerga (Palencia) la iglesia de los Santos Justo y Pastor. Es uno de los sitios, que si te pilla de paso o bien estas por la zona de Aguilar de Campoo, merece la pena hacer una visita a esta pequeña obra de arte.
Según la leyenda que corre por el pueblo, fue excavada por los propios santos Justo y Pastor, bajo la apariencia de unos pastores.

Esta iglesia  fue excavada en la roca en el SVII, en las faldas del monte Cilda. El horario para visitarla es de martes a domingo de 10:00 a 14:00 horas, y el precio de la entrada es 1.20 euros.

Desde la parte de abajo pasaría totalmente desapercibida de no ser por la espadaña que sobresale. Es un templo totalmente atípico; es impresionante como se ha excavado en el interior de la montaña. La iglesia es abovedada y cuenta con dos naves -eremitorio y sacristía-, espadaña y un conjunto en el exterior de tumbas antropomorfas donde se piensa que existía un cementerio medieval.

Unos metros antes de llegar a la iglesia hay una torre sobre una gran roca semienterrada y que corresponde al antiguo baptisterio. A su lado, junto a la entrada se encuentra una laura que en sus orígenes sirvió para acoger a los feligreses y eremitas que se acercaban al templo.

¿Os animáis a conocer este lugar?


viernes, 17 de octubre de 2014

Viajando con Astérix - La Hoz de Oro

Últimamente, junto a los grandes best-sellers de novela histórica han proliferado también los viajes emulando aquellos libros o visitando los lugares por los que pasan sus personajes de ficción. O no tan de ficción, pues hay grandes novelas e incluso cómics que los mezclan con personajes reales, como nuestro querido Julio César.

Inicio con este una serie de post visitando los lugares reales por los que ha pasado nuestro querido héroe Astérix. Y, para empezar, su primer gran viaje, el que realizó en busca de La Hoz de Oro.
La Hoz de Oro - viaje

Partiendo desde la aldea gala en Armórica (ya sabéis, esa que no tiene nombre) en dirección este, hacia Lutecia (París) nos podemos acercar a Suindinum (Le Mans)

Le Mans está situada en el Valle del Loira, a medio camino entre Nantes y París. Comunicada con ambas ciudades por TGV (tren de alta velocidad). Esta ciudad es una buena base para visitar los Castillos del Loire, Bretaña, Normandía o París.

Conocida por motivos automovilísticos como ya explicaremos, Le Mans esconde en su centro una pequeña joya: la ciudad Plantagenêt, casi veinte hectáreas de callejuelas adoquinadas, con una gran cantidad de casas de paneles de madera y mansiones renacentistas; rodeada por una preciosa muralla romana, y con una catedral de las mayores de Francia. Esta ciudad ha sido y es utilizada como localización de numerosas películas, como Cyrano de Bergerac, La máscara de hierro, etc.
Le Mans

La catedral de Saint-Julien de Mans es uno de los edificios más grandes de la época gótico-románica de Francia, con sus 134m de largo y sus 5.000m2. En uno de sus muros se conserva un menhir de más de 7.000 años que pertenecía a un lugar de culto del neolítico sobre el que se levantó la catedral. Es conocido como el ombligo del mundo y según la superstición popular ayuda en materia de fertilidad a quienes lo tocan.

También merece la pena pasear por Arche de la Nature, un parque natural espectacular a tiro de piedra del centro urbano. Se puede recorrer a pie o en bicicletas (las alquilan allí mismo). Allí se puede visitar la abadía cisterciense de Epau, donde está enterrada la reina Berenguela de Navarra, la mujer de Ricardo Corazón de León y uno de los personajes más singulares en la historia de la ciudad durante la Edad Media.

Y no se puede uno marchar sin probar el plato más famoso de Le Mans, las rillettes, un delicioso paté de carne.

El Museo de Tessé es un destacado edificio del siglo XIX. Es uno de los grandes museos de Le Mans junto al museo de Allonnes y el nuevo museo de arqueología. El museo fue creado durante el reinado de Luis XVI y conoció diversas evoluciones y variantes. Hoy es día, es conocido sobre todo por sus colecciones egipcias y representaciones pictóricas mitológicas de primer orden. El museo de la reina Berenguela agrupa las obras sobre la historia de la Sarthe y sobre la vida de Le Mans.

La ciudad de Le Mans es mundialmente conocida por las 24 Horas de Le Mans, la carrera de automovilismo de resistencia más prestigiosa del mundo y uno de los eventos deportivos más célebres en Francia. Se disputa desde 1923 en el Circuito de La Sarthe y forma parte del Campeonato Mundial de Resistencia.
Suidinium
Astérix y Obélix prosiguieron su viaje y llegaron a Lutecia (París). En el cómic, Lutecia se encuentra en una isla en medio del Sena. Es lo que hoy conocemos como La Isla de la Cité.

La Isla de la Cité o Isla del Asentamiento, se encuentra en medio del río Sena en el corazón de la ciudad de París. Es considerada la cuna de la ciudad de París. Es la isla más grande del Sena, en la cual 200 años a.C. se instaló la tribu celta de los parisii y fundó su ciudad, Lutecia. 

Gui de Bazoches la evocaba en 1190 como "la cabeza, el corazón y la médula de París". Durante largo tiempo se pensó que una pequeña tribu gala llamada los parisii vivía en la isla desde 250 antes de Cristo. La zona era rica en pesca y en caza y el acceso de un lado a otro del Sena era más fácil gracias a la estrechez del río. Dos pasarelas de madera prolongaban el camino natural Norte-Sur que descendía del monte de La Chapelle e iba hacia la colina de Santa Genoveva, permitiendo así evitar las muchas marismas alrededor.
Lutecia
En 52 a. C., en tiempos de la lucha entre Vercingétorix y Julio César, los parisii vivían efectivamente en los alrededores de la isla.

Pero hoy en día, los historiadores se inclinan más bien por otras hipótesis, instalándose seguramente más lejos de esa ubicación.
Isla de la Cité
Tres famosas edificaciones de la época medieval permanecen aún sobre la isla de la Cité: la Catedral Notre Dame de París, la Sainte Chapelle  y la Conciergerie. También se encuentran en ella: el Puente Nuevo, inaugurado en el siglo XVII;  la prefectura de policía de París; el Palacio de Justicia de París; el Hôtel Dieu; el Memorial a los Mártires de la Deportación y el mercado de flores de la ciudad. De los 37 puentes de París, ocho comunican Ile de la Cité con la ciudad.

Podremos también visitar El Bosque de Boulogne (en francés: Bois de Boulogne) o de Bolonia, es un parque que se encuentra en el límite oeste del XVI distrito de París, cerca del suburbio de Boulogne-Billancourt.
El Bosque de Boulogne
El Bosque de Bolonia tiene una superficie de 846 hectáreas, dos veces y media más grande que Central Park de Nueva York, y 3,3 veces mayor que el Hyde Park de Londres, aunque su superficie no alcanza la mitad de la Casa de Campo de Madrid, que cuenta con 1722,6 ha.

También conocido como “los pulmones de Paris”, tiene unos 40.000 árboles y miles de flores. Para los parisinos, es un lugar privilegiado para el paseo. A lo largo de las antiguas fortificaciones de la capital, este parque enlaza 95 km de carreteras y avenidas alrededor de dos lagos, tres ríos y un hipódromo. El pabellón del parque de la Bagatelle es el único que conserva hermosas residencias que crecieron rodeadas de vegetación en el s. XVIII. Su nombre proviene del peregrinaje de “Notre-Dame de Boulogne”.
Bosque de Boulogne
En la parte norte del Bosque se encuentra el Jardin d'Acclimatation, un parque de atracciones y una reserva de animales.

El Bois es una reminiscencia del antiguo bosque de robles de Rouvray, que aparece mencionado por primera vez en 777, en la carta de Compiègne. Las tierras fueron regaladas por Childerico II al poderoso Abad de Saint-Denis, que fundó varios monasterios. Durante la Guerra de los Cien Años, el bosque fue la guarida de muchos forajidos. El lugar fue transformado en un parque por Napoleón III en 1852. En los años siguientes fue rediseñado de forma informal abriendo espacios de césped y poblándolo con hojarazos, hayas, cedros, castaños, olmos y plantas exóticas como secoyas.

Todos los caminos (allées), con la excepción de el Allée Reine Marguerite y la Avenida Longchamp se diseñaron con un trazado sinuoso: hay treinta y cinco kilómetros de camino a pie, ocho kilómetros de caminos para bicicleta y veintinueve kilómetros de caminos para carros. Se crearon los lagos superior e inferior, conectados por una cascada. Entre 1855 y 1858 se construyó el hipódromo de Longchamp.

El Bosque de Boulogne fue oficialmente anexionado a la ciudad de París en 1929.

Y hasta aquí, nuestro viaje en busca de La Hoz de Oro. Si como yo os habéis quedado con las ganas de más Lutecia no os preocupéis, Astérix y Obélix volverán en próximas aventuras a la capital de la Galia.

Nota: este post ha sido escrito en colaboración con el blog "En un lugar de Armórica...", allí encontraréis más información sobre Astérix

jueves, 16 de octubre de 2014

La provincia menos visitada de España

Me resulta curioso leer en los datos del primer semestre de 2014 del Instituto Nacional de Estadística que la provincia con menos turismo de España es Palencia, a mucha distancia de la que sería la penúltima de esta clasificación que es Soria. Toda la provincia al igual que la ciudad de Palencia tienen muchas cosas que ofrecer.

Palencia (ciudad) es perfecta para visitar con niños. Con la excepción del Cristo del Otero y el Monte El Viejo, el resto de monumentos y lugares de interés están ubicados dentro del casco urbano y se puede ir caminando de uno a otro dando un agradable paseo. Además, en casi todo el centro histórico de Palencia está prohibido el tráfico.

Su catedral, a la que denominan “la bella desconocida”, está declarada Monumento Histórico Artístico desde 1929.  Un juego para los peques mientras la visitáis es encontrar entre sus gárgolas la de un fotógrafo con su cámara.

Aunque su aspecto exterior es austero, el interior sorprende gratamente (incluyendo obras de El Greco y Berruguete).

Muy cerca de la catedral esta el río Carrion. Es muy recomendable pasear por las orillas del río y ver los tres puentes que lo cruzan, de épocas bien distintas, o la dársena del Canal de Castilla.

La calle Mayor esta toda porticada. Con casi 1 km, es de las calles porticadas más largas de Europa. Es la zona comercial de la ciudad. También merece la pena visitar: la iglesia de Ntra. Sra. de la Calle, donde se venera a la patrona de Palencia, conocida popularmente como “La Morenilla”; el Mercado de Abastos, que data de 1898; el Museo de Palencia, con piezas arqueológicas desde la Prehistoria hasta la Edad Media; alguno de sus parques (Palencia es la ciudad con más zonas verdes por número de habitantes de España); la Dársena del Canal de Castilla y sus exclusas; la ermita del Cristo del Otero y el Monte El Viejo.

Y si decides conocer la provincia, puedes optar por visitar:

  • Villas romanas: cuentan con restos romanos muy importantes donde destacan los mosaicos. Las dos Villas principales son “La Olmeda” en Pedrosa de la Vega y “Tejada” en Quintanilla de la Cueza.
  • Canal de Castilla: es una de las obras de ingeniería hidráulica  más importantes de las realizadas entre mediados del XVIII y el primer tercio del XIX. El 80% de su recorrido transcurre por esta provincia. Destacan las esclusas, el puerto fluvial de Alar del Rey, la dársena de Palencia. Hay varias rutas en bicicleta siguiendo el canal.
  • Museo del Oso: esta en la localidad de Cervera del Pisuerga. Nos  permite conocer más a fondo la vida, costumbres y problemas de conservación del oso pardo en el entorno de la Cordillera Cantábrica. El centro tiene dos plantas, y en su recorrido hay alguna sorpresa impactante para los peques como la reproducción de una osera con un oso a tamaño real incluido.
  • Centro de interpretación de la Cigüeña Blanca: está situado en la localidad de Barrio de Santa María (cerca de Aguilar de Campoo). El centro cuenta con una exposición permanente compuesta por doce paneles distribuidos entre el edificio, una corta y agradable ruta de unos 600 metros y un mirador frente a la colonia principal. Así mismo, cuenta con unos monitores de televisión que nos permiten observar durante el periodo reproductor el interior de la colonia con total comodidad, gracias a una cámara  instalada en los nidos.
  • Castillo de Ampudia: es una fortaleza medieval del siglo XV situada en la localidad de Ampudia. Se encuentra en perfecto estado. Para entrar hay que atravesar el foso mediante el puente elvadizo. Fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1931. Su interior esta acondicionado como museo de la colección de  objetos de arte y antigüedades de Eugenio Fontaneda Pérez (sí, el de las galletas...)
  • Ecomuseo “La Huerta de Valoria”: Situado en Valoria de Alcor, permite a los peques conocer las labores agrícolas que requiere un huerto y cómo se labra con un arado tirado por caballería; accionaremos diferentes sistemas de riego utilizados a lo largo de los siglos, ver colmenas y panales de miel, visitar una bodega,...Especialmente dedicado a los menores de 12 años de la casa.
Y hay muchas más cosas. En la página de turismo las podéis localizar www.palenciaturismo.es. Una pena que lleve tantos años siendo la menos visitada ¿no?. 

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Descubriendo el estado de Renania del Norte - Westfalia: Düsseldorf - Colonia - Aquisgran (III)

De Colonia, me quedan dos sitios muy apropiados cuando viajas con niños.

Dar un paseo por el caso antiguo de Colonia es muy agradable y además te permite descubrir a Tünnes y a Schäl; a los cuales nosotros rebautizamos como “Don Pepito y Don José”. Son dos esculturas de bronce y están ubicadas en un patio interior de camino a la Gran San Martín. Tünnes y Schäl, figuras ficticias, nacieron en el Teatro de Títeres de Colonia y simbolizan a los colonenses. Tünnes, gordito pelirrojo, es un campesino simplón que lleva una bata azul, zapatos de madera y un pañuelo rojo en el cuello. Cuando hace algo mal ha sido por desconocimiento, además es un poquito simple. Schäl, flaco fino, viste un impecable traje y lleva sombrero. Le gusta usar palabras rebuscadas del lenguaje y es astuto. Para colmos, Schäl es bizco. Eso significa su nombre pero también: truhán, falso. Según la tradición si tocas la nariz de Tünnes tendras suerte en el amor y la salud, mientras que si acaricias, la mano de Schäl tendrás suerte en el dinero. Y ya que estamos, mejor tocar a los dos, ¿no?

Otro sitio, para hacer las delicias de peques y mayores, es el Museo del Chocolate (Schokoladenmuseum) propiedad de la casa Lindt. Está situado muy cerca del centro de la ciudad, en una pequeña isla en el Rin. La entrada cuesta 7,50 euros (verano 2014) por adulto, aunque hay descuentos para niños, familias o grupos. En el vestíbulo del museo, hay una enorme fuente de 3 metros de altura de chocolate, donde puedes mojar un barquillo. Con un área de exposición de 4.000 m² y más de 2.000 piezas de chocolate expuestas, está dividido en tres zonas: Historia del Cacao y del chocolate, Producción del chocolate y Próductos y anuncios clásicos.  Toda una experiencia deliciosa.

Colonia ofrece muchas actividades para estar entretenido, pero nosotros decidimos, una vez de disfrutar dos días de la ciudad acercarnos hasta Aquisgran (Aachen en alemán), a unos 65 km. Esta vez también optamos por el tren como la mejor forma de desplazarnos. Aquisgrán se halla en el centro oeste de Alemania, al lado del extremo sur de Holanda y de la frontera con Bélgica. El día estaba lluvioso así que no pudimos pasear tan tranquilos como hubiéramos querido, pero aún así mereció la pena.

Catedral de Aquisgrán
Desde la estación de ferrocarril al casco antiguo, lo primero que descubrimos fue el Teatro de Aquisgrán. Desde él, se divisa su preciosa Catedral, que es el primer monumento declarado Patrimonio de la Humanidad en Alemania y uno de los 12 del mundo que fueron escogidos en la primera elección en 1978. La catedral  es el lugar donde se encuentra la tumba de Carlomagno y era el lugar donde los Reyes de Alemania eran coronados. Destacan sus impresionantes vidrieras y la Capilla Palatina.

Cerca de la catedral nos encontramos el Ayuntamiento, de estilo gótico, aunque podemos distinguir estilos arquitectónicos anteriores en su fachada, como la torre cuadrada. En su sala blanca se negoció en 1748 la Paz de Aquisgrán, que puso fin a la Guerra de Sucesión Austriaca. En el piso superior se encuentra la sala imperial, donde anualmente se entregan los premios Carlomagno. He de decir, que moverse con carrito de bebé por estos edificios es complicado. La entrada a la Catedral es gratuita pero al resto de los sitios es bastante caro. Pero simplemente disfrutar de las fachadas merece la pena.

A la sombra de una de las torres del ayuntamiento (la Torre Granus) y que resulta ser el edificio más antiguo de Aquisgrán, hay un restaurante que fue el lugar donde comimos y tiene una simpática camarera de padres españoles que nos hizo sentir como en casa.

En una de las plazas cercanas a la catedral, descubrimos una fuente que encanto a nuestra peque. Se llama Puppenbrunnen y está formada con muñecos articulados que se pueden mover. Cada muñeco representa una característica propia de la ciudad: hay un profesor (Aquisgrán posee una de las universidades más prestigiosas de Alemania), máscaras (el carnaval es importante para esta ciudad), un clérigo, un caballo,…

Puppenbrunnen

Nos quedaron muchas cosas por descubrir de esta parte de Alemania, pero es algo que esperamos solucionar es futuros viajes, porque esta escapa nos encantó. 

lunes, 15 de septiembre de 2014

Descubriendo el estado de Renania del Norte - Westfalia: Düsseldorf - Colonia - Aquisgran (II)

Tal y como contaba en el anterior post, el tren de cercanías nos llevó desde Düsseldorf hasta Colonia. Nuestro apartamento estaba céntrico y cercano a la estación, pero en la orilla del Rhin opuesta a la Catedral.

Fundada por los romanos como Colonia Agrippina, Colonia (Köln) es una de las ciudades más antiguas de Alemania. En la Edad Media se convirtió en un importante centro de peregrinación medieval, cuando el arzobispo Rainald de Dassel entregó las reliquias de los Reyes Magos a la catedral de Colonia (1164). A los peques les encanta oír las historias de los Reyes de Oriente, pero no hay mucho merchandising (más bien poco) al respecto de ellos en las tiendas.

Colonia es una ciudad muy moderna. No encontramos grandes edificios históricos ni un centro urbano clásico como en otras muchas ciudades europeas. Esto es debido  a que desde 1940 hasta 1945, Colonia sufrió grandes daños por los bombardeos aéreos de los aliados en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial. Nueve de cada diez edificios del centro de la ciudad fueron destruidos. Tan sólo quedó en pie la catedral gótica, dañada sólo levemente..

Para llegar a la Catedral, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1996, teníamos que atravesar un puente (puente de Hohenzollernbrücke). Este puente está lleno de candados. Según la tradición, los enamorados cuelgan en el puente un candado con sus iniciales grabadas, lo cierran y arrojan las llaves al río como signo de amor eterno.


Antes de atravesar el puente está el edificio Kölntriangle al que se puede subir en ascensor (34 plantas), previo pago de 3€. Su plataforma permite una vista panorámica de 360 grados sobre toda la ciudad. Unas vistas espectaculares. Si subís al atardecer, tendréis al sol detrás de la catedral.

La entrada a la Catedral es gratuita. Se puede subir al mirador en lo alto. Hay que tener en cuenta que son 500 escalones por una estrecha escalera de caracol que, por esta vez, declinamos subir pues nuestra peque es demasiado peque para esto, pero demasiado pesada para subirla en brazos. Cuesta 2€ para los adultos y 1€ los niños.

Con una altura de 157 m el Dom, está considerada la cuarta catedral más alta del mundo. Es un edificio inmenso dividido en cinco naves. Puedo aseguraros que los peques se quedan impresionados. Detrás del altar, encontramos  el precioso Dreikönigenschrein (Cofre de los Reyes Magos).

La catedral, además de las tradicionales vidrieras de colores típicas de estas construcciones y el impresionante órgano, está llena de curiosidades que os invitamos a descubrir con vuestros peques, como una tumba "amurallada" o la escultura de un obispo en posición "de descanso".

Junto a la Catedral de Colonia se encuentra el Museo Romano-Germano (Römisch Germanisches Museum). En el museo se encuentra una valiosa colección de objetos encontrados durante las diversas excavaciones arqueológicas en la ciudad. Desde el exterior del edificio, a través de una gran ventana, se puede ver un gran mosaico creado aproximadamente 220 años después de Cristo.

Enfrente de la Catedral, dejando a mano izquierda el museo romano, puedes encontrar la fuente de los duendecillos de Colonia, justo enfrente de la cervecería más antigua de Colonia “Früh”. Si vais con peques, no podéis dejar de contarles la historia de estos duendecillos:
Atención! historia para contar a los peques:
cuenta la leyenda que hace muchos años vivían los Heinzelmännchen en Colonia, que son una raza de duendes que se ocupaban de todo el trabajo de la ciudad cuando la gente dormía. Los hombres podían dedicarse a lo que quisieran durante el día ya que por la noche los Heinzelmännchen se ocupaban de su trabajo y dejaban todo hecho para la mañana siguiente. Sin embargo la mujer del sastre, que era muy curiosa, quería averiguar cómo su marido hacía el trabajo si le oía dormir. Así que una noche dejó garbanzos en el suelo y se quedó despierta esperando; y cuando oyó a los duendes resbalar, corrió a mirar. Los Heinzelmännchen se enfadaron tanto que se marcharon de Colonia, y desde entonces los habitantes de la ciudad tuvieron que hacer su propio trabajo.

Paseando por las calles puedes ver el antiguo Ayuntamiento (Altes Rathaus). A la izquierda en uno de los lados de la torre, la que está de espaldas al ayuntamiento hay un reloj y un pirata que a las 12 en punto y a las 6 en punto saca la lengua. Al lado del ayuntamiento, hay unas excavaciones arqueológicas correspondientes a lo que hace siglos fue el barrio judío.

Justo detrás del ayuntamiento encontramos el mercado antiguo. Tiene en su centro una fuente dedicada a Jan von Werth, un general alemán de caballería durante la Guerra de Treinta Años. Aquí es donde comienza y se celebra todos los años el carnaval de Colonia. Si buscas con atención en las fachadas que dan a la plaza podrás encontrar una estatua de un culo (sí, sí, he dicho culo) que recuerda los tiempos en que no había baños y los excrementos salían por la ventana…

Todavía me quedan más cosas que contaros de esta ciudad pero será en el siguiente post…

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Escapada a Astorga y las Médulas

En uno de esos fines de semanas “largos” que nos brinda la primavera, decidimos hacer una escapa a Astorga y las Médulas. Es una época perfecta donde el campo luce en todo su esplendor. Situada en la provincia de León y capital de la comarca de la Maragatería, Astorga combina espectaculares monumentos y una excelente gastronomía.

Fuimos en coche, pero cuenta con estación de tren y de autobuses. Astorga se halla en un cruce de caminos de dos rutas fundamentales en la Edad Media: el Camino de Santiago y la Vía de la Plata (por la que circulaban hacia el sur todas aquellas mercancías, en especial el oro, que se extraía de Las Médulas).

Nos alojamos en el Hotel Vía de la Plata, el cual nos facilitó una cuna, cosa que el maletero de nuestro coche agradeció, al no tener que llevar la de viaje. Además, ofrece servicio de habitaciones para la cena, lo cual nos permitió respetar los horarios de baño, cena y “a dormir” de nuestra peque. Está muy céntrico, al lado de la Plaza Mayor y enfrente del Museo Romano. Se puede pasear por toda la villa y ver sus monumentos con carrito.

Nada más salir del hotel, en el centro de la Plaza Romana nos topamos con los restos de una antigua vivienda de la época romana, en la que se han encontrado interesantes mosaicos. Aunque en la plaza hay otros edificios interesantes para visitar (como las iglesias de San Francisco o San Bartolomé y el citado Museo Romano), estas ruinas llaman mucho la atención, aunque están protegidas por una cubierta de policarbonato muy moderna que desentona un poco con el entorno...

Palacio Episcopal de Astorga
El monumento más famoso de Astorga es el Palacio Episcopal obra del arquitecto catalán Gaudí. La construcción es tan innovadora que en ocasiones parece dejar en un segundo plano a la adyacente catedral (que también es espectacular); hoy en día su uso está destinado a acoger un museo sobre el Camino de Santiago. Más que un Palacio parece un castillo, con sus almenas y miradores. Es imposible que cualquier niño al que le gusten los caballeros y los castillos medievales no se quede boquiabierto al verlo.

Catedral de Astorga
La Catedral de Santa María de Astorga se remonta al siglo III, época de la cual aún se conservan restos románicos. Pero el edificio actual comienza a levantarse en el año 1447 y, debido a su lenta construcción –no se finalizó hasta el siglo XVIII-, presenta una mezcla de estilos artísticos como el gótico, el renacentista y el barroco. Está compuesta por tres naves y la central, más alta que las demás, convierte su silueta en inconfundible. Su fachada está repleta de escenas del Nuevo Testamento y en ella destaca un gran rosetón que, entre decoración vegetal, deja ver el escudo de la monarquía. Su interior acoge el Museo Catedralicio.
La Plaza Mayor de Astorga sigue los patrones clásicos de las plazas mayores, en ella el Ayuntamiento luce con un singular reloj, donde las famosas figuras conocidas como los “Maragatos” nos sorprenden con su movimiento al marcar las horas.

Para delicia de peques y mayores, Astorga tiene una gran tradición vinculada al cacao que se remonta al siglo XVI y que se muestra en el Museo del Chocolate. Las mantecadas no tienen chocolate, pero también hicieron nuestras delicias… Y ya que estamos con la comida, una buena opción es disfrutar del cocido maragato.

Una vez descubiertas y disfrutadas las maravillas de Astorga, otro de los días decidimos acercarnos a las Médulas.

Las Médulas

Las Médulas son el fruto de la transformación en el paisaje que produjo la explotación de la que es considerada la mayor mina de oro a cielo abierto de todo el Imperio Romano. Es un paisaje de arenas rojizas, cubierto de castaños y robles. Lo ideal si vas con tiempo es acercarte al pueblo de las Médulas y dejar el coche en el aparcamiento que hay junto al Aula Arqueológica de las Médulas. Allí te facilitan información sobre las Médulas y un mapa de recorridos que puedes hacer en función del tiempo de que dispongas, y el grado de dificultad.

Nosotros decidimos subir al Mirador de Orellán. A él se puede acceder por la Senda Perimetral partiendo desde el Pueblo de Las Médulas o desde el Pueblo de Orellán. Subimos desde el pueblo de Orellán, a través de una pista asfaltada de bastante pendiente pero asequible para todo el mundo. Se tarda unos veinte minutos y se puede subir con carrito de bebé. El mirador en sí tiene unas vistas privilegiadas, es bastante amplio y hay bancos para sentarse. Estuvimos al atardecer y es verdaderamente espectacular.