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viernes, 11 de diciembre de 2015

Las Eolias

El turismo masivo nunca se ha sentido atraído por este lugar; mejor, así este pequeño Patrimonio de la Humanidad se puede conservar sin problemas. Las islas Eolias o Eólicas son  un archipiélago volcánico en el mar Tirreno, situado frente a la costa nordeste de Sicilia.
La isla más grande es Lípari, razón por la cual se conoce también al archipiélago como islas Lípari. Las otras islas son Vulcano, Salina, Stromboli, Filicudi, Alicudi y Panarea.

Supongo que uno de los motivos para no estar invadidas de turistas es que llegar resulta algo "entretenido". Milazzo es el principal punto de partida de los ferrys a las Eolias. Para llegar allí desde España, hay dos opciones: volar hasta el aeropuerto de Catania, que es el más cercano a una hora y media de trayecto, con vuelos, vía Roma o Milán; y la otra opción es volar hasta Palermo, aunque está más lejos. Desde Milazzo, los trayectos de los ferry oscilan entre los 40 minutos a Vulcano y las casi tres horas a Strómboli. El viaje lleva su tiempo, pero es realizable sin problemas con peques. Las islas están bien conectadas entre sí por ferrys.

En una guía de turismo describe esta zona de una forma perfecta: "Los turistas vienen a las Islas Eolias, atraídos por la lava incandescente de Stromboli, la coquetería de Lípari, los paseos en barca de Panarea, la visión de las laderas de azufre de Vulcano, o los farallones de Filicudi"

En las Eolias se pueden encontrar muchos pequeños y preciosos hotelitos donde poder alojarse. No hay muchos, pero creo que los suficientes para el turismo que hay.

La primera parada de los ferrys desde Milazzo es Vulcano. Esta isla está formada por cuatro volcanes activos, es conocida por sus baños de lodo sulfuroso y por el color tornasolado de sus tierras. Vulcano era la fragua de Hefestos para los griegos (dios Vulcano para los romanos) situada en en el interior del cráter del volcán que domina la isla. 
A menos de un cuarto de hora está Lipari, la isla principal, famosa por sus acantilados blancos de piedra pómez. Debido a la importancia de la isla, el archipiélago entero recibe con frecuencia el nombre de islas Lipari, aunque todavía se emplea la antigua denominación (islas Eolias). En Lipari, es imprescindible visitar el museo arqueológico es uno de los más importantes en cuanto a arqueología submarina.

Otra de las islas es Stromboli. El volcán Stromboli se eleva 924 m sobre el nivel del mar  pero tiene en realidad una altitud de 2.000 m sobre el piso oceánico.
Hay tres cráteres activos en la cumbre. Destaca la Sciara del Fuoco ("Río de fuego"), una gran depresión en forma de herradura generada en los últimos 13.000 años por varios colapsos en la cara noroeste del cono. Por ella descienden hasta el mar los bloques de lava y fuego después de cada explosión. Es imprescindible hacer una excursión nocturna frente al Stromboli para admirar desde el agua los fuegos artificiales de sus explosiones (es muy fácil idenficar los barcos que realizan esta visita). Para los más deportistas, conviene efectuar una caminata de noche hasta la misma cima del volcán (siempre teniendo en cuenta los peligros de respirar el anhídrido sulfúrico de las emisiones volcánicas), tan impactante como los míticos granizados de Da Alfredo en Santa María de Salina (dicen que los mejores del mundo). La visita es segura, pues la última erupción violenta se produjo en 1930 y desde entonces está en permanente vigilancia. Las explosiones de fuego y lava se repiten rítmicamente cada 20 minutos, y como prólogo a cada erupción se oye un potente rugido, el suelo tiembla y finalmente surgen los fogonazos.

El granizado del que os hablaba está en una pueblo de la isla llamada Salina.
Esta isla es la única de las islas Eolias que cuenta con manantiales de agua naturales. Esto junto con las viejas erupciones de los volcanes la han dotado de tierra fértil donde abundan las uvas para elaborar el vino malvasia.
Las embarcaciones llegan a Santa Marina o a un pueblo pesquero, Rinella. Malfa, al norte, y Leni son otros pueblos también importantes de la isla. Sólo en verano hay oficinas de turismo en Rinella, Malfa y Santa Marina, que es el pueblo más importante y donde está ubicado el puerto y la heladería en cuestión (Via Marina Garibaldi).

Un tesoro escondido digno de descubrir.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Matera y los Sassi

Podría tratarse de un grupo de rock, pero no... Matera es una de las principales ciudades de la región de Basilicata, situada en el sur de Italia. 
En Matera, que ha sido elegida como sede italiana de la Capital Europea de la Cultura 2019, se encuentra uno de los asentamientos más antiguos y curiosos del mundo: los Sassi. Los Sassi son un conjunto muy peculiar de casas excavadas en la roca. Son Patrimonio de la Humanidad.
La región de lo que hoy es Matera ha estado habitada desde el paleolítico. Los sassi se originan a partir de asentamientos prehistóricos. Muchas de estas «casas» son realmente sólo cavernas, y las calles en algunos lugares de los sassi a menudo se ubican en los tejados de otras casas. Fue en el siglo VII cuando unos monjes llegaron huyendo de Asia Menor y se escondieron bajo las rocas construyendo habitáculos y capillas, conservadas algunas de ellas hasta hoy.
Se han contabilizado un centenar de capillas perforadas en la roca aunque sólo unas cuantas de ellas pueden visitarse. Entre ellas, destacan las de Conviciano de San Antonio, Santa María de Idris y Santa Lucia alle Malve. Son inglesias rupestres (chiesi rupestri),  sencillas, con un único altar y algún un fresco, a menudo ubicado en el lado opuesto al barranco; otras son un complejo entramado de cavernas con amplias cámaras subterráneas, que se piensa que los monjes rupestres y cenobitas usaban para meditar.

Es recomendable empezar la visita a esta peculiar ciudad en la plaza Vittorio Veneto. En ella podemos encontrar una enorme cisterna hidráulica que permaneció escondida durante décadas y eso que no es pequeña, será como un campo de fútbol. El precio de la entrada es de 2 euros por persona. Las explicaciones están todas en italiano, pero sirve para hacerse una idea. Hoy en día, sobre esta cisterna de agua que abastecía la población de Matera se levanta la moderna plaza que une el legado histórico con el presente.

En  esta  plaza Vittorio Veneto, un precioso balcón ofrece vistas inmejorables al barranco  donde se pueden ver en dos zonas orográficamente diferenciadas: el Sassi Caveoso y el Sassi Barisano. La ciudad se encuentra en ángulo oblicuo respecto a un pequeño cañón, que ha sido erosionado a lo largo de los años por un pequeño arroyo, el Gravina. El Sassi Caveoso es el más antiguo.
Para comprender mejor la forma de vida de los habitantes de los Sassi, se puede visitar en el Sassi Caveoso, la Casa Gruta di Vico Solitario, cerca de la Iglesia de San Pietro Caveoso. Este mueso es un típica casa gruta, con los muebles y utensilios de épocas antiguas. El precio de la entrada es 1.5 euros.

Esta ciudad recuerda en su aspecto a Jerusalén y alguna de las ciudades de Oriente Próximo. De hecho sus calles han sido usadas como escenarios para grabar películas entre las que se encuentra La Pasión de Cristo (Mel Gibson 2004)

Si viajas con niños, es mejor olvidar el carrito en el hotel. Las calles son estrechas y empinadas. Por lo demás no hay ningún problema, a los niños les encantará sumergirse en un lugar tan especial.

Otra cosa, que hay que hacer si viajas a esta ciudad, es probar el pan de Matera. ¡Es delicioso!

Matera no tiene aeropuerto. Está a unos 80 km de la ciudad de Barí, la cual si tiene aeropuerto (Vueling tiene conexiones directas desde Barcelona). La compañía de autobuses Marino conectan Matera con Milan, Ancona, Bologna, Chianciano, Fiuggi, Napoli, Novara y  Parma. La compañías Marozzi y Liscio conectan Matera con Roma, Florencia, Pisa y Siena.

¿Te animas a descubrir este lugar tan especial?

lunes, 26 de enero de 2015

Los dioses decapitados del Monte Nemrut

Fuera del circuito turístico, Turquía esconde auténticas maravillas. En Turquía hay dos montes Nemrut. El primero es el objeto de este post, donde están las huellas de la cultura Kommagene y que está situado en la provincia de Adiyaman. El segundo está 500 km. al este, en Van y que es famoso por los lagos de su cráter.
A 40 km al norte de Kahta y cerca de Matlaya, se encuentra el Monte Nemrut del que os quiero hablar. En la cima de esta montaña de 2.134 m de altura puedes encontrar las estatuas pertenecientes a una tumba del siglo I a. C. Este lugar esta declarado como Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO desde 1987.
Y si, se puede viajar con niños, en viaje organizado o por vuestra cuenta. Y no somos los únicos que opinamos así; mis admirados "un mundo para tres", ya se pasearon con Álvaro por estos lares siendo bien pequeño. 

Los meses de invierno no son recomendables (Octubre - Abril), ya que arriba hasta en los meses de verano hace frío. Si preferís algo organizado, hay tours desde Kahta que cuestan entre 40 y 50 euros. Si preferís viajar por vuestra cuenta, se puede llegar con el coche hasta el aparcamiento de la cima, y desde allí caminar 20 minutos hasta las explanadas donde se encuentran las esculturas.

Os cuento que tiene de maravilloso este lugar. En el año 62 a.C., el rey Antíoco I Theos de Kommagene ordenó decapitar la montaña y crear su santuario y túmulo funerario. El santuario flanqueado por enormes estatuas de unos ocho metros de altura) de sí mismo, dos leones, dos águilas y diferentes dioses armenios, griegos y persas, como Hércules, Zeus, Tique y Apolo-Mitra. Estas estatuas estaban sentadas en tronos, repartidos en dos terrazas diferenciadas, una al lado este y otra al oeste del propio túmulo funerario. Ahora, las cabezas de las estatuas están esparcidas por el suelo.

Nemrut no sólo es fantástico por las estatuas gigantes, también posee un paisaje y unas vistas espectaculares. Es recomendable ver el amanecer o el atardecer.  Al estar en lo más alto de la zona se puede contemplar un paisaje único, repleto de montañas, barrancos y pequeñas localidades abajo. Y además es asombroso ver las diferentes tonalidades que van adquiriendo las inmensas esculturas a medida que aparece o desaparece el sol.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Viajando con Astérix - La odisea de Astérix

En estas fechas tan señaladas, vamos a acompañar a Astérix y Obélix a Tierra Santa. El viaje a Oriente Medio de nuestros amigos galos se produce en la aventura número 26: La Odisea de Astérix. Aunque algunas zonas, se pueden considerar de conflicto, hay otras en las que no supone ningún problema viajar con los peques. 
Tras un largo, pero distraído, navegar rodeando Hispania y atravesando todo el mar Mediterráneo, la nave en que viajan nuestros amigos llega a su destino e intenta atracar en el puerto de Tiro, antigua importante ciudad fenicia.

Este puerto está muy bien representado por Uderzo, recordando el asedio que unos siglos antes había puesto Alejandro Magno sobre la ciudad.



Tiro es una ciudad situada en el sur del Líbano, a 32 km al sur de Sidón. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1984, por sus vestigios arqueológicos de diversas civilizaciones. En Tiro podemos visitar los dos conjuntos de ruinas de épocas greco-romana y bizantina (el Cardo Máximo, la necrópolis, el hipódromo, etc.).
La zona de Al-Mina es una parte de estas ruinas arqueológicas y la más recomendable de visitar. Contiene restos de las épocas griega, romana y bizantina, entre los cuales encontramos edificios civiles, columnatas, baños públicos, calles con mosaicos y el teatro rectangular. La vida romana se organizaba a través de una vía pavimentada con mármol y bordeada por filas de suntuosas columnas de un metro de diámetro y ocho metros de alto. Esta vía, de 175 m de largo, desemboca en el mar. Desde la orilla podremos ver a poca distancia pequeñas islas que de hecho era los rompeolas y muelles del antiguo puerto fenicio, llamado puerto egipcio porque estaba encarado hacia el sur, donde está Egipto. También es recomendable un pequeño paseo por la parte antigua de la ciudad nos lleva hasta el puerto pesquero y restos del barrio cristiano entre tiendas del zoco. 

Actualmente la República Libanesa es uno de los países a los que se recomienda viajar con precaución y abstenerse de visitar ciertas zonas azotadas por la violencia terrorista durante los últimos años. Esperemos que esta situación mejore porque realmente es un país con lugares preciosos al que merece la pena viajar. 

Pero retomemos el viajes de los galos. Como los romanos impiden que nuestros amigos tomen tierra, lo intentan en otras ciudades situadas más al norte: Sidón (hoy Sayda), Biblos (hoy Jbail) y Arad (hoy Aarida). Pero en ninguna de ellas consiguen llegar a puerto.

Sidon (Sayda) es una de las más eminentes ciudades fenicias del pasado. Se pueden visitar restos de época medieval, islámicas y cruzadas así como de época otomana. La fortaleza del mar, símbolo de la ciudad y pintoresca como pocas, se remonta al S.XIII durante las cruzadas. Un paseo por el zoco cubierto todavía anclado en el pasado. Merece la pena visitar la Mezquita Omeya y el Caravasar de los Francos.

Biblos (Jbail) es un lugar de extraordinaria importancia en la Historia de la Humanidad: según los expertos fue aquí donde se originó el alfabeto fenicio, del cual surgió el griego, que a su vez dió origen al latino. Sus principales atractivos: el recinto arqueológico, el castillo de los cruzados, el puerto y el zoco. Para visitar las ruinas del Biblos antiguo es mejor contratar una visita guiada, de otro modo será muy difícil que las podamos interpretar.

Los galos, ante la imposibilidad de llegar a tierra en Fenicia, optan por viajar al sur, al Reino de Judea (en el 50 a,C, ya unificado con el de Israel y bajo protectorado romano tras la conquista de Pompeyo en el 63 a.C.) donde bajan a tierra en una desértica playa.

Desde allí se dirigen a Jerusalén, pero la ciudad está vigilada por los romanos, por lo que deciden descansar en la cercana Belén antes de entrar en Jerusalén burlando a las legiones romanas.
Belén, es una ciudad que se puede visitar, siempre cumpliendo con las medidas de seguridad establecidas. Esta situada a 5 km de Jerusalén; y se puede visitar por libre o con un operador. Para que nadie, se sorprenda, advertir que para llegar hasta Belén hay que pasar por un pasillo de hormigón, que separa la parte israelí de la palestina (Muro de Seguridad) ya que Belén es una ciudad bajo el mandato de la Autoridad Nacional Palestina. Si uno llega hasta aquí es para visitar la gruta donde nació Jesús. Se entra por una pequeña puerta, del tamaño de un niño de unos seis años, que da paso a una iglesia con una decoración muy peculiar. Merece la pena visitar la Gruta de la Leche, que es donde se escondieron María y José con Jesús para evitar la matanza del día de los inocentes. Cuentan que una gota de la leche de María toco una roca blanca y la convirtió en roja. Hay quien cree que visitar el lugar aumenta la fertilidad. Y otro lugar es la Tumba de Raquel, lugar sagrado para musulmanes, judíos y cristianos. Aquí el acceso solo está permitido a quien viaja en el autobús Egged desde Jerusalén, por motivos de seguridad.

Aprovechando la oscuridad de la noche, y tras saltar el muro no sin algunas lamentaciones, entran en Jerusalén.

Jerusalén es una de las ciudades más antiguas del mundo, habitada por los jebuseos antes de la llegada de las tribus hebreas a Canaán a principios del siglo XIII a. C. Según la tradición, puesta en duda por algunos arqueólogos, fue la antigua capital del Reino de Israel y del Reino de Judá, y siglos más tarde del reino franco de Jerusalén. Es considerada una ciudad sagrada por tres de las mayores religiones monoteístas: el judaísmo, el cristianismo y el islam. La Ciudad Vieja de Jerusalén fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1981. Jerusalén tiene mucho que ver y que descubrir, tanto que le dedicaremos un post entero otro día.

Pero para que os hagáis una idea de cómo dibuja Uderzo, aquí os dejo la viñeta del cómic y una imagen de la maqueta de Jerusalén en la época de Jesucristo (que podríamos decir, la época de Astérix) y que podéis ver junto al Santuario del Libro en el Museo de Israel, en la propia Jerusalén.




Como en Jerusalén tampoco encuentran su objetivo, se dirigen a la cercana región de Babilonia, en Mesopotamia, atravesando el Mar Muerto y adentrándose en el desierto.

El imperio babilónico dejó de existir en el 539 a.C. pero durante muchos años a su región se le siguió conociendo por el nombre de Babilonia. Es el actual Iraq.

Desgraciadamente Iraq no es un país en absoluto seguro en estos tiempos, y tendremos que dejar para mejor ocasión poder vivir las Mil y Una Noches viajando a la legendaria Babilonia y su capital Bagdad.

Pero a los galos no les hará falta llegar a tierras babilónicas, pues en dos jornadas encontrarán el preciado objeto de deseo que les había traído hasta estas tierras.

El regreso a la aldea no se hace esperar. Astérix y Obélix vuelven al Mediterráneo y embarcan de nuevo con su amigo fenicio en la antes citada Tiro.

Nota del autor: este post ha sido escrito en colaboración el blog "En una aldea de Armórica..." En él podréis encontrar más información sobre Astérix.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Viajando con Astérix: Astérix Gladiador

En su cuarta aventura, los galos hacen su primer viaje por mar para ir directamente a la capital de sus archienemigos, a la mismísima Roma. No está muy claro a qué puerto llegan, pues en el 50 a.C. todavía no estaba desarrollado el puerto de Ostia.
Ostia está a 25 kilómetros al sudoeste de Roma. Se trata de una ciudad portuaria fundada en el siglo IV a.C. Como Roma no tenía puerto era fundamental para la ciudad. Se conserva en buen estado, por lo que nos ofrece una oportunidad única de ver una ciudad romana. A la entrada de la ciudad encontramos el cementerio, al atravesarlo entramos por la Puerta Romana y recorremos el decumano máximo que lleva hasta la Puerta Marina. La ciudad cuenta con un gran teatro con capacidad para 3.000 espectadores. La Casa de Diana es un ejemplo de edificio tipo "colmena", llamadas insulas, de los que se empezaron a realizar por la escasez de suelo.
Allí veremos un termopolion en la planta inferior. Se trataba de un bar donde la gente comía ya que en los pisos no era conveniente hacer fuego al estar hecho mayoritariamente con madera y arcilla. También podemos observar las Termas de Mitra.

El puerto más desarrollado en la época de Astérix era el de Pozzuoli, pero está demasiado lejos para que los galos lleguen en unas pocas horas a Roma.

Una vez en tierra, se dirigen a Roma por la Via Appia
Pero difícilmente podría haber sido esa la vía que recorriesen ya que no pasa por esos puertos.
Es más que interesante hoy día descubrir dicha vía. La Vía Appia fue una de las más importantes calzadas de la antigua Roma. Se extiende desde Via de Porta San Sebastiano, cerca de las termas de Caracalla, hasta Brindisi, en la costa de Apulia. Actualmente alberga un parque en el cual se incluye la Muralla Aureliana y gran cantidad de restos arqueológicos, además de especies autóctonas de las colinas de Roma.
Todos los domingos, una parte considerable de Via Appia se convierte en una zona libre de coches. Desde Via Porta di Sebastiano se puede caminar o ir en bicicleta durante varios kilómetros. Este tradicional recorrido se inicia en la Tumba de Cecilia Metella e incluye el paso por diversos monumentos y puntos de interés como el Mausoleo del Campo de Bove, la iglesia de San Nicola, la tumba de la familia Sisto Pompeo, el Mausoleo de Claudio Secondino, el Sepulcro de Séneca, la Tumba de Quinto Apulcio, entre otros.
Astérix y Obélix llegan a Roma. Atentos a los pasos de cebra, en realidad eran así aunque los mejor conservados para verlos hoy día están en Pompeya
Después de pasar por Restaurante Galo (hay varios restaurantes franceses en Roma pero yo creo que lo mejor serían unas crepes con los peques que valga la pena,...) los galos se pasan por unas termas romanas. En realidad, en el 50 a. C. no había termas públicas en Roma. Las primeras son las de Agripa, quién las donó a la ciudad en el 12 a.C. Las termas son más propias de la época imperial, algunos siglos después,
en cualquier caso, es el momento de nombrar las termas de Caracalla.

Las termas de Caracalla merecen una visita si estas en Roma. Están situadas en Via delle Terme di Caracalla, 52. Fueron construidas entre los años 212 y 216 bajo el mandato de Marco Aurelio Antonino Basiano, más conocido como el emperador Caracalla, las Termas de Caracalla fueron uno de los mayores y más espectaculares complejos termales de la antigüedad. Aunque hoy sólo quedan muros de ladrillo y grandes bóvedas desplomadas, aún se conservan los restos del esplendor que siglos atrás tenía, ya que estavan revestidas de mármol y decoradas con preciadas obras de arte.
Actualmente, en la ciudad de Roma, se pueden disfrutar de magníficos balnearios, y relajarte como lo hacían en la antigüedad, con las mismas aguas terapéuticas que usaban los antiguos romanos. Uno de ellos es el balneario Pro Fonte Ceciliana, en la vía Predemontana. También puedes visitar la Terme di Stigliano, en la Canale Monterano. Dos spas de lujo, que por desgracia no permiten la entrada de peques, así que este plan hay que reservarlo para una escapa sin ellos.

Y por fin, nuestros amigos se acercan al más famoso de los monumentos romanos: el... ¿Circo?
es un error que se produce tanto en el original francés como en la traducción española, llaman Circo a los que en realidad es un Anfiteatro.

El circo romano es un recinto muy alargado con remates circulares en los extremos, teniendo globalmente una forma oval, más o menos alargada y estaba destinado a carreras, espectáculos, y representaciones, que conmemoraban los acontecimientos del Imperio. Mientras que el anfiteatro tiene forma circular.

Y de hecho, y eso sí está bien, no hay ninguna referencia en este cómic de Astérix al Coliseo, pues se construyo en el siglo I d.C. y recordemos que las aventuras de Astérix son del 50 a. C.
de hecho, hasta el 29 a.C. no hubo un gran anfiteatro en Roma, así que Julio César no pudo celebrar unos juegos en un lugar como el que pinta Uderzo, con tres filas de arcos en su fachada.

Pero ya que estamos, a los peques y mayores les encantará visitar el Coliseo de Roma, que es el anfiteatro más conocido, cuyo nombre era en realidad Anfiteatro Flavio.

Curiosamente, no debe su coloquial nombre de Coliseo (o Colisseum) a su propio grandiosidad, sino a la de una estatua que se podía encontrar cercana a él, estatua del emperador Nerón.

Iniciada su construcción por Vespasiano, fue el emperador Tito quien lo inauguró en el 80 d.C. con unos magníficos juegos que duraron 100 días y en los cuales hubo gladiadores, fieras e incluso batallas navales.

Con una capacidad cercana a las 50 mil personas, en las zonas más bajas se ubicaban el emperador y los senadores y a medida que se subía por la grada, se descendía en rango social.

Seriamente dañado por varios terremotos, durante la Edad Media fue objeto de saqueo, utilizándose sus piedras para otras construcciones. Hasta que el papa Benedicto XIV en 1749 lo declaró lugar sagrado por la cantidad de mártires cristianos que allí habían fallecido, terminando el expolio de sus piedras.

Pero volvamos con nuestros amigos los galos. Con tanto entrenamiento como gladiadores, nuestros amigos necesitan un descanso, así que deciden salir de su prisión y conocer Roma. El lanista (entrenador de gladiadores) les lleva a conocer el Foro Romano:


El foro de una ciudad romana era su centro urbano, alrededor del cual se desarrollaban el comercio, la religión o la administración de justicia, pero también la prostitución. La Vía Sacra cruza el foro romano y lo une al Coliseo.

Llegar al Foro Romano es muy fácil pues se encuentra en una zona muy céntrica y bien comunicada. Puedes tomar el Metro en la línea B y bajarte en la estación Colosseo, que se encuentra muy cerca del Foro Romano.

La entrada al Foro Romano es totalmente gratuita. Lo ideal es recorrerlo con un guía o un libro, de forma que se sepa lo que se está observando.

El Foro Romano está abierto todos los días del año, excepto en Navidad y año nuevo. Abre sus puertas a las 8:30 y las cierra una hora antes del atardecer, de manera que los horarios de cierre durante el año varían.

Nuestros amigos galos volverán en otras aventuras a Roma, así que tendemos la oportunidad de ver nuevos sitios.

Nota del autor: este post ha sido escrito en colaboración el blog "En una aldea de Armórica..." En él podréis encontrar más información sobre Astérix.

miércoles, 22 de octubre de 2014

La fortaleza de "Enredados"

Seguimos con las películas de Disney, y es que dan mucho juego para hacer más atractivo el viaje a los peques. Enredados no es la mejor ni más conocida de las películas de Disney, pero esta espectacular montaña normanda en la que se inspiraron los dibujantes si que merece un viaje.

Enredados se basa en el cuento de Rapunzel de los Hermanos Grimm. Rapunzel es una princesa que fue robada a sus padres cuando era un bebé y encerrada en una torre. Ahora es ya una adolescente muy imaginativa y decidida que consigue escapar de su encierro con la ayuda de un bandido encantador llamado Flynn.

El promontorio que forman la población de la película Enredados con el palacio real en su cúspide fue tomado a imagen del paisaje del espectacular Monte Saint-Michel en Normandía. En ambos casos, realidad y ficción, se trata de  una bahía rodeada por todos sus lados de agua y que, en función de las mareas puede accederse fácilmente o no.



Mont Saint Michel es uno de esos lugares que tiene bien merecida su fama, de los que no decepcionan una vez visitado. Es un pequeño monte rodeado de agua del mar por un lado y tierra por otro, aunque ocasionalmente queda recubierto por la marea completamente y se transforma en una isla. Las tierras de la bahía que rodean el monte son completamente llanas, sin edificaciones destaca desde muy lejos en el horizonte. El monte está coronado por la Abadía del Mont-Saint-Michel y a los pies de ésta se erige un pequeño poblado con una calle principal y unas pocas callejuelas. El Mont Saint Michel y su bahía forman parte del Patrimonio de la Humanidad desde 1979.

Atención!! Leyenda para contar a los niños
Cuenta la leyenda que fue fundada en el s.VIII, cuando el obispo Aubert de Avranches recibió en sueños la visita del arcángel san Miguel. La abadía todavía luce en lo alto una estatua dorada de cobre de san Miguel dando muerte a un dragón, símbolo del triunfo del bien sobre el mal.

En el pueblo hay cinco hoteles, una decena de bares y restaurantes, numerosas tiendas de souvenirs y artesanía y un pequeño museo. Todo el conjunto está rodeado por unas enormes murallas que se pueden recorrer sin coste. De forma permanente,no viven más de cuarenta personas pero en un día de temporada alta hasta 20.000 turistas pueden visitarlo.

Para llegar, las únicas maneras son o vehículo propio o tren + autobús. Para hacer una visita básica, se neceistan mínimo tres horas; con niños, lo mejor es dedicarle toda una jornada. No es un lugar fácilmente accesible para personas con movilidad reducida y/o cochecitos de bebés; pero es un lugar que encantará a los niños en cuanto anden. El aparcamiento se encuentra a 2,5km y desde allí un autobús lleva hasta las cercanías de la muralla de forma gratuita. Una vez contemplada la vista general, tendremos la opción de caminar por su única calle hasta la puerta de la Abadía o subir a la muralla para bordearlo por fuera. La segunda opción es más cansada y un poco más dificultosa, pero la recompensa son unas impresionantes vistas de toda la bahía. De todos modos, cerca de la Abadía hay un mirador  donde observar la bahia.

Para visitar la  Abadía del Mont Saint Michel, hay que pagar entrada pero merece la pena. Se pueden comprar las entradas por anticipado y así ahorrarse la larguísima cola que se forma en las taquillas. Aunque la mayoría de salas son diáfanas, impresiona desde dentro tanto como lo hace desde fuera. Abre de 9 de la mañana a 7 de la tarde en verano.

Resulta muy curioso ver cómo llega la marea alta al Mont Saint Michel y lo rodea. Para presenciar este fenómeno recomiendan estar 2h antes de la hora indicada de llegada de la marea. Esta hora se encuentra disponible en la web oficial http://www.ot-montsaintmichel.com 

Sin duda, le sobran motivos para ser el segundo lugar de Francia más visitado. 

miércoles, 15 de octubre de 2014

La ruta del císter

La Ruta del Cister está formada por las comarcas catalanas que tienen un monasterio cistercense. Esas comarcas son: Urgell que tiene Santa Maria de Vallbona (en la provincia de Lérida), la Conca de Barberà donde está Santa María de Poblet (que es Patrimonio de la Humanidad) y el Alt Camp que tiene Santes Creus (estos dos últimos en la provincia de Taragona). Siguiendo la línea que une estos tres monasterios principales podremos conocer la cultura, la naturaleza y las tradiciones de esta zona. Esta ruta se puede realizar a pie (por etapas), en bici o en coche.
Ruta del císter

Un sitio inmejorable para comenzar la ruta es el monasterio de Santa María de Santes Creus (Aiguamúrcia). En el siglo XII se construyó esta abadia cistenciense. Su mayor momento de esplendor fueron los siglos XIII-XIV gracias al favor del linaje real. Pedro III y Jaime II de Aragón y su mujer Blanca de Anjou lo escogieron como panteón. Santes Creus presenta la organización típica de un monasterio de la orden cisterciense: la iglesia, el claustro y sus dependencias, situados de acuerdo con un sistema estricto, perfectamente resuelto, alrededor del claustro principal.
Monastir de Santes Creus

Una vez visitado, atravesaremos la comarca del Alt Camp hasta su capital, Valls. Aquí se puede pernoctar y disfrutar de sus monumentos (destacan a capilla del Roser y el conjunto de edificios modernistas y noucentistas). Valls es conocida como la capital del calçot, por lo que si realizamos esta ruta entre enero y marzo se podrá disfrutar de ellos.

La ruta continúa hacia la comarca de la Conca de Barberà, para visitar sus dos poblaciones principales: Montblanc, del cual ya os hable en este post con un conjunto urbano medieval muy bien conservado, rodeado por espléndidas murallas, con sus 17 torres y cuatro portales, y L’Espluga de Francolí, nos detendremos para visitar su iglesia vieja de San Miguel y la bodega cooperativa, actual Museo del Vino, un espléndido edificio modernista y noucentista. Montblanc es un sitio ideal para dormir, los peques se sentirán como auténticos caballeros.

En L´Espluga de Francolí, se puede realizar el recorrido interior por las Cuevas de l´Espluga. Es un recorrido didáctico, con recreaciones de la vida de los primitivos. A los más peques, puede ser que al principio les de un poco de miedo, pero seguro que luego están encantados.

La siguiente etapa es el segundo monasterio cisterciense de la ruta: el de Santa María de Poblet (en Vimbodí). Es el más grande de los tres monasterios cistercienses de la ruta. Esta situado al pie de las montañas de Prades y el bosque de Poblet. Posee desde una iglesia (con varios sepulcros reales) y claustro primitivos (siglos XII-XIV), con las estancias que lo rodean (sala capitular, refectorio, biblioteca, dormitorio, lavatorio, bodega), hasta diversos edificios de varias épocas hasta el siglo XVIII: el Palacio Abacial, las capillas de Sant Jordi y Santa Caterina, el Palacio Real, el antiguo claustro de Sant Esteve y la sacristía nueva, entre otros.
Monastir de Poblet

Además, en Vimbodí, podremos conocer el Museo del Vidrio. Si quereis enseñar a los niños como se fabrica de forma artesanal un vaso o un jarrón de vidrio, este es el lugar indicado.

La última etapa de esta ruta nos conduce al monasterio de Vallbona de les Monges (en este caso de monjas), situado en el centro del pueblo del mismo nombre. Desde el s.XII en el que fue fundado es habitado por las monjas del Cister que, durante ocho siglos, nunca han abandonado el monasterio. En él, destacan la iglesia (son importantes su cimborio-campanario y el sepulcro de la reina Violante de Hungría, esposa de Jaime I de Aragón), el claustro y la sala capitular, con una mezcla de elementos románicos y góticos. Posee también otras dependencias monacales (biblioteca, scriptorium, refectorio, cocina), además de una hospedería y un museo.

Si vais a realizar la ruta completa compensa comprar unas entradas combinadas para familias. En este enlace podéis encontrar todos los precios. En la página oficial también podéis encontrar un montón de actividades para realizar en familia en esta zona: http://www.larutadelcister.info/es

jueves, 25 de septiembre de 2014

Segovia con peques

Segovia es una ciudad perfecta para hacer turismo con peques. Es una de las ciudades castellanoleonesas con más encanto debido a su patrimonio arquitectónico, herencia de los romanos. Todo el centro histórico de la ciudad se encuentra peatonalizado o con acceso muy limitado a los coches (residentes y carga y descarga), por lo que se puede pasear tranquilamente. Su Ciudad Vieja y el famosísimo Acueducto son Patrimonio de la Humanidad desde 1985.

Una buena ruta para disfrutar la ciudad es partiendo de la Oficina de Turismo – o Centro de Recepción de Visitantes – de la Plaza del Azoguejo, justo a los pies del famoso Acueducto Romano. Allí os informarán muy bien y, podréis ver una gran maqueta de la ciudad. Después de admirar el acueducto, subir por la calle Real (en realidad tiene tres tramos con nombres diferentes) y tras pasar el mirador de la Canaleja, se llega a la preciosa plaza medieval de San Martín, con su espectacular iglesia románica. Siguiendo por la calle Real, y dejando a la izquierda el barrio de la Judería (por el cual también es recomendable dar un paseo), se llega a la plaza Mayor donde está la Catedral de Segovia. De allí atravesando el barrio de las Canongías se llega al imponente castillo que es el Alcázar de Segovia.

Acueducto de Segovia
El Acueducto Romano es uno de los más antiguos en existencia, construido durante épocas del Emperador Trajano (100 DC). Hecho con bloques de piedras, la estructura aún está en funcionamiento. Sus 163 arcos y 29 metros de altura, en su punto más alto, se sustentan gracias a sillares de piedra de la Sierra de Guadarrama sin argamasa, plomo o mortero, piedra sobre piedra. El acueducto recorre 15 km antes de llegar a la ciudad. El folclore popular quita la autoría de esta impresionante obra a los romanos y se la adjudica al diablo. Según la leyenda, 
Atención! historia para contar a los peques:
una niña subía todos los días a la montaña y bajaba con el cántaro lleno de agua. Un día, cansada, pidió al demonio que construyera algún medio para que no tuviera que subir y bajar todos los días con el cántaro. El diablo, le concedió el deseo a cambio de que, si conseguía terminaba el acueducto antes de que cantara el gallo, le tendría que dar su alma. La niña accedió y el diablo comenzó a construir el acueducto, momento en que la niña se arrepintió de haberlo deseado. Justo cuando le quedaba una piedra para terminar cantó el gallo, lo que hizo que perdiera la apuesta y la niña no perdió su alma. En el hueco que quedó es donde está ahora puesta la estatua de la Virgen de la Fuencisla.

La catedral situada en la Plaza mayor de Segovia, es una de las más bonitas de Castilla. Una curiosidad es que se confundieron con algunos planos de la catedral de Salamanca e iban a ser las mismas catedrales hasta que se dieron cuenta. Se la llama la Dama de las Catedrales por sus dimensiones y su elegancia.

Catedral de Segovia

El Alcázar de Segovia es uno de esos lugares de visita obligada. Se alza en la confluencia de los ríos Eresma y Clamores en una estratégica situación que constituía protección, se asienta sobre una elevación rocosa recortada a modo de proa. Es una espectacular fortaleza con forma de castillo. Tiene numerosas torres vigías, que destacan por su singular forma cónica.

Alcázar de Segovia

Si aprovechas la visita para coincidir con Titirimundi (Festival Internacional de Teatro de Títeres) a los niños les parecerá la mejor ciudad del mundo. Este festival que empezó en 1985, llena las calles, palacios y patios de Segovia  con más de 30 compañías de títeres nacionales y extranjeras ocupan los palacios, calles y patios de Segovia, convirtiendo la ciudad en una alegre fiesta. Algunos espectáculos son gratuitos y otros precisan entrada.

martes, 23 de septiembre de 2014

Un viaje "Frozen"

Casi todo el mundo que tiene niños sabe que la película “Frozen” está inspirada en Noruega. Saber que sitios exactos y planificar una ruta por ellos, está reservado para viajeros.

No es, ni mucho menos, nuestra película favorita, pero si reconozco que da para una escapada genial.
Según desde donde vayas a coger el avión, la ruta la puedes empezar en un lugar o en otro. Si vuelas desde Madrid, por eso de que los vuelos sean directos, el recorrido sería: Oslo – Bergen- Geirangerfjord- Røros. Mientras que si vuelas desde Barcelona, el vuelo directo es a Bergen, por lo que la ruta sería: Bergen- Geirangerfjord - Røros – Oslo.

Dentro de la ruta, dependiendo de los días, los gustos y las necesidades de cada uno, se pueden coger vuelos internos o ir en coche disfrutando de los maravillosos paisajes (para que os hagáis una idea de Oslo a Bergen hay 464 km, de Bergen a Geirangerfjord hay 360 km, de Geirangerfjord a Røros hay 422 km)

Oslo ofrece muchas cosas para visitar, pero centrados en la película, es de visita obligada la fortaleza de Akershus. El castillo de Arandelle está basado en él. Se construyó en la Edad Media y tiene la peculiaridad de que, a pesar de haber sido asediado en varias ocasiones, nunca ha sido conquistado por un ejército extranjero.



De Bergen, es el barrio de Bryggen (en noruego muelle, embarcadero) el que aparece caracterizado. En 1979, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Se trata de un barrio histórico, en el que interactuaban los comerciantes de la Liga Hanseática. En la actualidad es una zona eminentemente turística, con restaurantes y tiendas de todo tipo.



Geirangerfjord, el fiordo en el que se inspiraron para diseñar el ficticio reino de Arendelle.



Aquí se puede realizar un crucero, montar en kayak o hacer una pequeña excursión por el valle. Tiene unos 15 kilómetros de longitud y es una de las áreas más turísticas del país. A lo largo del mismo hay muchas cascadas, como la de Syv Søstrene ("Siete Hermanas"), Brudesløret ("Velo Nupcial") o Friaren ("Pretendiente").

Y para termina, el pueblo minero de Røros. También es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Lo más llamativo es que los habitantes siguen desarrollando su día a día en edificios típicos de hace tres siglos. Røros es conocida por sus minas de cobre, que comenzaron a explotarse en el siglo XVII.


A lo largo del viaje muchas cosas os recordaran a la película, las iglesias de madera, los  fiordos, las nieves infinitas (si vais en invierno). También el modo de vestir de los personajes de la película es típicamente noruego. No faltan los trolls, las auroras boreales ni el típico lato de pescado lutefisk.

Estos serían los lugares de la película, pero ya que estáis en Noruega, no dejéis de visitar en Oslo, el museo del esquí, la iglesia de madera de Gol (del año 1200); en Bergen el mercado del pescado,…

En la página de turismo de Noruega podéis encontrar toda la información que necesitéis http://www.visitnorway.com/es