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domingo, 30 de agosto de 2015

Dinópolis

Teruel esconde un secreto: ¡¡DINOSAURIOS!!! Y es genial descubrirlos con los peques. El parque de Dinópolis, que fue inaugurado en 2001 esta en Teruel Capital. Además hay lo que se denomina el Territorio Dinópolis, que incluye otros seis museos en diferentes localidades de la provincia:
Inhóspitak en Peñarroya de Tastavins, Legendark en Galve, Región Ambarina en Rubielos de Mora, Bosque Pétreo en Castellote, Mar Nummus en la localidad de Albarracín y Titania en Riodeva. Puedes sacar entrada sólo para Dinópolis o entradas para todo el territorio Dinópolis (toda la información a ese respecto en este enlace.

La entrada puede parecer un edificio aburrido pero su interior alberga un montón de sorpresas. Por cierto, para los que decidan acercarse en su coche, el aparcamiento es gratuito.

Dinópolis es un parque cultural, científico y de ocio dedicado a la paleontología, con especial atención a los dinosaurios. Dentro del parque, te puedes organizar las diferentes actividades en el orden que quieras, por áreas temáticas En un día se puede recorrer.

Hay que tener en cuenta que en algunas de las atracciones es necesario tener como mínimo 1.20 metros de altura, es el caso del simulador  virtual 4D “Terra Colossus”. Sentados en un simulador de movimientos y con gafas 3D vamos en un vehículo todoterreno a un parque en el que los dinosaurios van a hacer de las suyas... Subidos en dos plataformas móviles sentimos que giramos, caemos, que vamos marcha atrás huyendo de un gran reptil.

Pero hay otras zonas destinadas a los más pequeños de la casa, como es el Saurio Park. Es una zona al aire libre reservada para los más pequeños, con cuatro divertidas atracciones: la Troncopista, el Iguanodon, el Brincosaurio y el Dinovivo. Además pueden maquillarle como un auténtico dinosaurio. Es importante si se va en verano llevar gorras y crema de protección solar.


En el Museo paleontológico, pueden disfrutar tanto niños como mayores. Alberga más de 500 piezas, entre las que sorprenden los esqueletos de algunos dinosaurios como el Tyrannosaurus Rex y el Brachiosaurus, y los huesos auténticos del Turiasaurus riodevensis, que el más grande de Europa y no de los más grandes del mundo.

También hay diferentes espectáculos. En el de T-Rex, un robot con forma de este dinosaurio protagoniza una historia en la que le quitan un huevo de su nido. En otro espectáculo puedes hablar con un hombre primitivo o formar parte de un grupo de paleontólos.

En la Paleosenda, se combinan juegos de madera y agua, circuitos de habilidad con zonas tematizadas y ambientadas como si nos encontráramos en un campamento paleontológico. Esta al aire libre. Y además nos ofrece la posibilidad de desenterrar huesos de dinosaurios o de hacernos una foto saliendo de un huevo de dinosaurio.
Si preferís algo más tranquilo, se puede realizar un paseo en barca, en un recorrido donde nos explica cómo surgió la especie humana. En él se repasa desde el momento de la desaparición de los dinosaurios hasta la aparición del Homo sapiens, ambientada con todo lujo de detalles, teniendo en cuenta la flora y fauna de cada etapa y salpicada con numerosas figuras robotizadas.

Dinopólis esta actualizándose continuamente. La novedad de este año 2015 es “Tierra Magna”, donde podemos admirar las dimensiones del dinosaurio más grande de Europa y que ya hemos conocido en el Museo Paleontológico, el Turiasaurus riodevensis. También hay una reproducción en bronce de la pata delantera de este gigante (30 metros de longitud y entre 30-40 toneladas de peso).

¡¡¡¡Un visita muy muy recomendable!!!

miércoles, 4 de febrero de 2015

Museo del Orinal

En el corazón de Ciudad Rodrigo, a 89 kilómetros de Salamanca, al pie de la torre de la Catedral, podemos encontrar uno de los museos más originales de nuestro país: el Museo del Orinal. Está ubicado en la Plaza de Herrasti en un edificio del siglo XVIII construido en piedra que fue parte del Seminario Diocesano San Cayetano.

Este original museo, inaugurado en 2006, esta compuesto por más de 1.300 orinales expuestos en 8 salas, procedentes de 27 diferentes países de los cinco continentes. Es una colección privada, recopilada por José María del Arco Ortiz, apodado "Pesetos".
El orinal más antiguo del museo es del siglo XIII, un bacín islámico de barro con ocho pinceladas de óxido de cobalto en estado puro, y los más nuevos del siglo XX. Los hay de todo tipo de materiales, de hombre, de mujer, de viaje, nuevos o usados,... El orinal más pequeño es como un garbanzo y fue realizado por un joyero sueco en platino, y el más grande, con una altura de 45 cm. es de barro y procede de la propia Ciudad Rodrigo.

Son muy originales los de viaje, los cuales se guardaban en estuches de piel labrada, cuero o madera. Podremos observar como ha ido cambiando de forma con el paso del tiempo esta singular pieza a lo largo de la historia y las diferencias entre las diferentes clases sociales.

Durante los meses de invierno, sólo se puede visitar los fines de semana: los sábados de 11:00 a 14:00 horas y de 16:00 a 19:00 horas, y los domingos de 11:00 a 14:00 horas. El precio de la entrada es de 2 euros. Para los niños hasta los 12 años es gratuito y desde los 13 años a los 18 años son 0,50 euros.

Toda la información en su página web oficial www.museodelorinal.es

¿Os animáis a ori..., digo, a visitarlo?

martes, 23 de diciembre de 2014

Museo de los niños en Indianápolis

El Museo de los Niños en Indianápolis (en inglés The Children's Museum of Indianapolis) es el museo infantil más grande del mundo. Se encuentra en Indianápolis, en el estado de Indiana (Estados Unidos).
No hay vuelos directos desde España a Indianápolis (recordad que esto puede variar, siempre hablamos en el momento en que escribimos el post, año 2014), pero si haciendo una escala. Es una ciudad con una gran riqueza cultural y es una alternativa a los clásicos viajes a tierras americanas.

Con más de 43 mil metros cuadrados de superficie, repartidos en cinco plantas de exposición, esta diseñado para que los niños puedan participar activamente en todas las exposiciones. Este museo fue fundado en 1925 por Mary Stewart Carey, una empresaria adinerada  que se inspiró en el Brooklyn Children´s Museum.

El horario del museo es de diez de la mañana a cinco de la tarde. El precio para los menores de 18 años es de 14.50 dólares, entre 18 y 60 años es de 19.50 dólares y para mayores de 60 años es de 18.50 dólares (y lo mismo que con los vuelos, horarios y precios son a fecha de diciembre 2014). Se pueden comprar las entradas por internet.

Su colección se divide en tres grandes áreas: el Mundo Natural, el Mundo Cultural y la Experiencia Americana. La escalera principal del museo es una gigante rampa de espiral que permite a los visitantes acceder a las cinco plantas del museo ya sea caminando, en carrito o en sillas de ruedas.
En el sótano encontramos de manera permanente un planetario, un cine y una locomotora enorme de unos 11.000 kg. En la planta baja esta el centro de bienvenida, esculturas de dinosaurios y un enorme reloj de agua del que os hable en este post. Fuera del museo está el Jardín Mundial de las Siete Maravillas. En el segundo nivel, están las exposiciones provisionales del museo. La única exposición semipermanente de esta zona es la galería Take Me There, aunque su contenido cambia periódicamente con la representación de una cultura diferente cada dos o tres años. Ahora (diciembre 2014) está la cultura china.

El tercer nivel presenta "El Poder de los Niños: Representando una Diferencia", una exposición permanente que cuenta las historias de niños como Ana Frank o Ryan White y el impacto tuvieron en el mundo. Su objetivo es crear un ambiente donde se traten asuntos relacionados con el prejuicio y la discriminación y buscar soluciones a los problemas con intérpretes en primera persona, teatro en vivo. La galería tiene sonidos, citas escritas en las paredes, paneles interactivos ...La segunda exposición permanente situada en el tercer piso es "Story Avenue", donde se camina a través de una comunidad afro-americana simulada con maniquíes de tamaño real. La exposición se centra en la narración de tradiciones de los afro-americanos. También está el área de juego preescolar llamada "Playscape", diseñada para menores de cinco años.

Situado en la parte superior de la rampa en el cuarto piso se encuentra la casa de muñecas Ball Dollhouse. Una de las exposiciones más populares del museo es el tiovivo instalado en esta planta. El carrusel fue construido originalmente para un parque de atracciones en 1917 y fue restaurado y reinstalado en este museo en 1973. Todo un clásico.
También está la exposición Trabajos de Ciencia, dedicada a las ciencias naturales. Los niños pueden construir barcos de juguetes para flotar a lo largo de un canal de agua, jugar en una zona de construcción, levantar un arco, escalar una pared de roca, gatear a través de túneles y participar en de otras actividades. Dentro de Trabajos de Ciencia se encuentra el Laboratorio de Biotecnología, que organiza eventos periódicos que se centran en el futuro del ADN y la química y SciencePort, que se centra en la biología de las plantas.

Unido al museo por varios puntos encontramos Dinosphere. simula un día en el último periodo del Cretácico, hace más 65 millones de años. El centro del espacio de exposición incluye tres escenas temáticas de fósiles y de la vida de los dinosaurios. Los visitantes pueden realizar excavaciones de fósiles y tocar un fósil real de Tyrannosaurus rex.

No me digáis que no os gustaría descubrirlo con vuestros peques.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Relojes de agua

Aunque el reloj de agua (cuyo nombre para jugar al Trivial Pursuit es clepsidra) más antiguo del que se tiene conocimiento, data del 1530 a.C., hoy día no es muy habitual ver uno de estos magníficos artefactos capaces de decirnos casi de forma mágica qué hora es. Creados para la noche, cuando no era posible utilizar el reloj solar, los que nos han llegado de aquella época eran sencillas vasijas que contenían agua hasta un cierto nivel y un orificio en la parte inferior por el que salía el agua a una velocidad determinada que hacía marcar la hora.

Pero poco o nada tienen que ver esas clepsidras ideadas por egipcios y griegos con las que os vamos proponer ver.

Si buscáis un poquito por la red, veréis que hay una figura clave en todo esto:el científico y artista francés Bernard Gitton, autor de varios de estos imponentes relojes:
  • "The Water Clock", en el Museo de los Niños de Indianápolis (del cual hablaremos otro día, porque merece un gran reconocimiento);
  • "Clepsydra Water Clock" en Abbotsford, British Columbia
  • "Time Flow Clock" Europa Center, Berlin
  • "Time-Flow Clock" Rødovre Centrum, Dinamarca
  • Y el rloj de agua del centro comercial "Shopping Iguatemi" en Porto Alegre (Brasil).
Para que os hagáis una idea de su funcionamiento, el de Indianápolis mide aproximadamente 8 metros de altura, las luces en el reloj son verde claro. Está hecho de vidrio y acero, y contiene 260 litros de una solución de agua desionizada (para mantenerla como aislante de electricidad), metanol (para evitar el crecimiento de bacterias en el interior del reloj) y colorante azul. Fue ensamblado en Francia para asegurar su funcionamiento, posteriormente fue desarmado y enviado en barco a Indianápolis. Una curiosidad: tiene 12 esferas grandes para marcar las horas, pero sólo tiene 58 esferas pequeñas como marcadoras de los minutos en vez de 60, porque los dos minutos que faltan los emplea el agua en volver a llegar arriba.

Si Indianápolis os parece muy lejano, para los que vivís en España hay una réplica mucho más próxima, concretamente en el Centre Júlia de Andorra.

También mucho más próximo y con un estilo muy diferente al del artista francés, Fernando Capdevila creó su particular reloj de agua.
Lo podéis encontrar a la entrada del restaurante Can Traver, en la localidad barcelonesa de Bigues i Riells. En este caso no se trata de llenar esferas, sino de mover una enorme rueda (como si de un molino se tratase) que es la que nos marca la hora.

viernes, 21 de noviembre de 2014

El Castell de Guadalest (Alicante)

Guadalest es un pequeño municipio situado en el interior de la provincia de Alicante, una pequeña joya para descubrir con los peques. Es pueblo de montaña fundado por los árabes en un lugar remoto, bello y sobre todo estratégico, situado en un valle, rodeado por las sierras de Aitana, Xortà y Serrella.

Está a unos 60 km de Alicante y las dos maneras más sencillas de llegar son: bien por la carretera CV-70 en La Nucia o en Polop de la Marina y desde aquí  hasta nuestro destino; o bien por la carretera CV-755 en Altea la Vella, pasamos por Callosa d`En Sarrià y finalmente llegamos a El Castell de Guadalest.

Desde 1974, Guadalest ostenta el título de pueblo Histórico-Artístico.  Cuenta con dos castillos, el de San José, construida por los musulmanes, que ofrece unas vistas de postal; y el Castillo de la Alcozaiba, del cual solo queda una gran torre, desde donde se puede ver el embalse de Guadalest.

La Casa Orduña, una casa noble que tiene mobiliario y decoración propia del siglo XIX, es otro sitio de parada obligada.

Merece la pena pasear por el pueblo y disfrutar de las casas blancas, pegadas a la roca, callejuelas estrechas adoquinadas,  los miradores que dan al valle.

Guadalest, aunque es una población de pequeñas dimensiones, posee los museos más raros de la provincia dedicados a objetos como la tortura, microminiaturas, belenes, vehículos históricos, miniaturas y esculturas gigantes, casas de muñecas… e incluso un museo dedicado única y exclusivamente a saleros y pimenteros, más de 20.000 realizadas con todo tipo de materiales y diseños que van desde gallinas hasta astronautas. La entrada al museo de saleros y pimenteros son 3 euros para los adultos y 1 euro para los niños. Está abierto todo el año.

En el museo de las microminiaturas, con unas lupas potentes podemos ver la Estatua de la Libertad dentro del ojo de una aguja, la Maja Desnuda de Goya pintada en el ala de una mosca, un elefante modelado en los ojos de un mosquito, el Guernica de Picasso pintado en una semilla, una pulga vestida de torero, y muchas más cosas sorprendentes. Es un éxito asegurado con los niños. La entrada son 4 euros para los adultos y 3 euros para los niños. Está abierto todo el año.

Otra opción es acercarse al embalse que recoge las aguas del Guadalest. Allí hay una pequeña embarcación dotada de energía solar que ofrece excursiones alrededor del pantano.

Aunque el peso del turismo es notorio, bares, restaurantes, hostales, montones de tiendas de recuerdos, no se puede dejar de visitar uno de los rincones más bonitos de la provincia de Alicante.

martes, 11 de noviembre de 2014

Museo Egipcio de León

Para los amantes de Egipto, podemos encontrar muchas colecciones egipcias fuera de Egipto. En España, disponemos de las siguientes:

  •  Museu Egipci de Barcelona. Barcelona.
  • Museu de l’Orient Bíblic de Montserrat. Montserrat (Barcelona).
  • Biblioteca-Museu Víctor Balaguer. Vilanova i la Geltrú.
  • Museu Bíblic. Palma de Mallorca.
  • Museo Arqueológico Nacional. Madrid.
  • Museo Municipal de Arqueología. Almuñécar.
  • Museo Liceo Egipcio. La Virgen del Camino (León).

Hoy os voy a hablar del Museo Liceo Egipcio de León, uno de los menos conocidos. Pero no por ello menos interesante y además con múltiples actividades para niños.
Encontramos este museo en la localidad de La Virgen del Camino, a 8 km de León capital. Es un museo dedicado al Antiguo Egipto de carácter totalmente privado, que reúne más de 350 piezas y  de 2.000 libros de texto egipcios. Llevan muy poco tiempo abierto, apenas dos años por lo que todavía deben mejorar algunos aspectos. No obstante, a nivel didáctico, es una opción respetable, que creo que debe apoyarse.

El precio de la entrada son tres euros y toda la información práctica la podéis encontrar en su web.

El museo no es muy grande (unos 125 m2). Dos estatuas de dos metros de altura del faraón Seti I dan acceso al mismo. Exponen piezas originales faraónicas mezcladas con réplicas de museos europeos y artesanía clásica, reproducciones - láminas de pintura orientalistas, además de minerales, fósiles, algún libro antiguo y contados grabados antiguos, más algún facsímil de documentos atribuidos a Howard Carter o J.F. Champollion.

Es además el primer museo tifológico de este tipo, con réplicas exactas de los objetos que los ciegos pueden tocar.

La oferta se completa con la parte divulgativa del Liceo con cursos sobre ésta cultura. En una finca próxima, se hacen simulaciones de una excavación en las que se enseñan a los niños a desenterrar sarcófagos y tesoros del antiguo Egipto y a catalogar las piezas extraídas.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

La casa del ratoncito Pérez

En el centro de Madrid, en la calle Arenal, encontramos una placa que dice: "Aquí vivía, dentro de una caja de galletas, en la confitería Prats, RATÓN PEREZ, según el cuento que el padre Coloma escribió para el rey niño Alfonso XIII.” Y es justo en este lugar, donde podemos encontrar la casa museo del Ratón Pérez.

El Ratoncito Pérez recoge los dientes de leche que se les caen a los niños. Estos colocan su diente debajo de la almohada y el ratoncillo se lo cambia por una moneda o un regalo.

La entrada a este mini-museo está precedida de una pequeña tienda donde, además de la ambientada decoración, se pueden comprar múltiples objetos relacionados con este ratón y con nuestra dentadura de leche. Entre estos, y como destacable, venden una re-edición del cuento original de Coloma (que no había modo alguno de encontrarlo), y la acompañan de otro librillo con una breve biografía del autor y un poquito de la historia. Además se pueden comprar las monedas que el ratón deja bajo la almohada e incluso un certificado de la caída del diente. Para acceder al Museo, hay que subir unas escaleras hasta el primer piso. La entrada cuesta un euro para los mayores y es gratis para los niños.

En el museo podemos ver una reproducción del despacho de Pérez a escala humana, al que es posible acceder a través de la caja de galletas Huntley, dientes de leche de personajes ilustres (Rosalía de Castro, Edit Piaf, Pasteur,..), la maqueta escala 1:1 de la casa de la familia Pérez, buzón de cartas y salón de lectura, una colección de payasos y arlequines del rey Buby I, la poesía de Gloria Fuertes y muchas cosas más.

Como siempre toda la información práctica en su web.

jueves, 18 de septiembre de 2014

La Granja de San Ildefonso

A 80 km de Madrid y 12 km de Segovia, a los pies de la Sierra de Guadarrama, se encuentra La Granja de San Ildefonso. Una buena opción para descubrir con peques, una vez que les hayas explicado que aunque se llama “granja” no hay animalitos…

En ese pequeño pueblo se pueden hacer muchas cosas: visitar el palacio, pasear y admirar sus jardines y sus fuentes, ver la Real Fábrica de Cristal y el museo del vidrio, degustar unos buenos judiones,…
En la web de Patrimonio Nacional podéis encontrar toda la información relativa a horarios, visitas guiadas,… 


El rey Felipe V conoció el lugar hacia el año 1717 y, entusiasmado por su belleza decidió construir una residencia sin lujos, para descansar y cazar. Más tarde, junto su segunda esposa, Isabel de Farnesio, embellecieron y ampliaron el palacio. En 1724, se retiró a este lugar, y durante los veinte años siguientes engrandeció los jardines y el palacio, que fue usado como residencia de verano por todos sus sucesores hasta Alfonso XIII. En su interior destacan sus bóvedas pintadas al fresco, su mobiliario y los cuadros.

Los jardines son uno de los mejores ejemplos que hoy se conservan de los jardines del siglo XVIII (tipo Versalles). Se puede pasear por ellos y admirar las fuentes, que son espectaculares. Ocupan 146 hectáreas, de las que 67 son auténticos bosques. Hay 21 fuentes con más de 300 surtidores de agua. Estas fuentes están inspiradas en la mitología clásica. La entrada a los Jardines, es gratuita excepto los días que "corren" las Monumentales Fuentes. Estos días, miércoles, sábados y domingos, a partir de las 15:00 horas, es necesario la entrada para acceder a los Jardines, hasta las 18:00 horas. Las fuentes no "corren" en invierno, comenzando normalmente el día de Jueves Santo hasta que la disponibilidad de agua permita dicho funcionamiento.

Salvando alguna pequeña escalera, se pueden visitar perfectamente con carrito. Y os aseguro que os gustará a toda la familia.

Para la información de la Real Fábrica de Cristal y el Museo del Vidrio, podéis visitar su página web http://www.fcnv.es/ Es gratis para los menores de 10 años. Fue construida a finales del siglo XVIII y famosa internacionalmente por la calidad de su cristal y la destreza de sus artesanos. El museo cuenta con exposiciones permanentes, como la exposición tecnológica, con la maquinaria empleada en la industria vidriera, utillajes, moldes y distintos materiales para vidrio soplado y prensado o la Vidrio Científico, con una selección de cerca de 80 piezas, frascos, embudos, probetas y morteros, y diferentes exposiciones temporales. 

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Descubriendo el estado de Renania del Norte - Westfalia: Düsseldorf - Colonia - Aquisgran (III)

De Colonia, me quedan dos sitios muy apropiados cuando viajas con niños.

Dar un paseo por el caso antiguo de Colonia es muy agradable y además te permite descubrir a Tünnes y a Schäl; a los cuales nosotros rebautizamos como “Don Pepito y Don José”. Son dos esculturas de bronce y están ubicadas en un patio interior de camino a la Gran San Martín. Tünnes y Schäl, figuras ficticias, nacieron en el Teatro de Títeres de Colonia y simbolizan a los colonenses. Tünnes, gordito pelirrojo, es un campesino simplón que lleva una bata azul, zapatos de madera y un pañuelo rojo en el cuello. Cuando hace algo mal ha sido por desconocimiento, además es un poquito simple. Schäl, flaco fino, viste un impecable traje y lleva sombrero. Le gusta usar palabras rebuscadas del lenguaje y es astuto. Para colmos, Schäl es bizco. Eso significa su nombre pero también: truhán, falso. Según la tradición si tocas la nariz de Tünnes tendras suerte en el amor y la salud, mientras que si acaricias, la mano de Schäl tendrás suerte en el dinero. Y ya que estamos, mejor tocar a los dos, ¿no?

Otro sitio, para hacer las delicias de peques y mayores, es el Museo del Chocolate (Schokoladenmuseum) propiedad de la casa Lindt. Está situado muy cerca del centro de la ciudad, en una pequeña isla en el Rin. La entrada cuesta 7,50 euros (verano 2014) por adulto, aunque hay descuentos para niños, familias o grupos. En el vestíbulo del museo, hay una enorme fuente de 3 metros de altura de chocolate, donde puedes mojar un barquillo. Con un área de exposición de 4.000 m² y más de 2.000 piezas de chocolate expuestas, está dividido en tres zonas: Historia del Cacao y del chocolate, Producción del chocolate y Próductos y anuncios clásicos.  Toda una experiencia deliciosa.

Colonia ofrece muchas actividades para estar entretenido, pero nosotros decidimos, una vez de disfrutar dos días de la ciudad acercarnos hasta Aquisgran (Aachen en alemán), a unos 65 km. Esta vez también optamos por el tren como la mejor forma de desplazarnos. Aquisgrán se halla en el centro oeste de Alemania, al lado del extremo sur de Holanda y de la frontera con Bélgica. El día estaba lluvioso así que no pudimos pasear tan tranquilos como hubiéramos querido, pero aún así mereció la pena.

Catedral de Aquisgrán
Desde la estación de ferrocarril al casco antiguo, lo primero que descubrimos fue el Teatro de Aquisgrán. Desde él, se divisa su preciosa Catedral, que es el primer monumento declarado Patrimonio de la Humanidad en Alemania y uno de los 12 del mundo que fueron escogidos en la primera elección en 1978. La catedral  es el lugar donde se encuentra la tumba de Carlomagno y era el lugar donde los Reyes de Alemania eran coronados. Destacan sus impresionantes vidrieras y la Capilla Palatina.

Cerca de la catedral nos encontramos el Ayuntamiento, de estilo gótico, aunque podemos distinguir estilos arquitectónicos anteriores en su fachada, como la torre cuadrada. En su sala blanca se negoció en 1748 la Paz de Aquisgrán, que puso fin a la Guerra de Sucesión Austriaca. En el piso superior se encuentra la sala imperial, donde anualmente se entregan los premios Carlomagno. He de decir, que moverse con carrito de bebé por estos edificios es complicado. La entrada a la Catedral es gratuita pero al resto de los sitios es bastante caro. Pero simplemente disfrutar de las fachadas merece la pena.

A la sombra de una de las torres del ayuntamiento (la Torre Granus) y que resulta ser el edificio más antiguo de Aquisgrán, hay un restaurante que fue el lugar donde comimos y tiene una simpática camarera de padres españoles que nos hizo sentir como en casa.

En una de las plazas cercanas a la catedral, descubrimos una fuente que encanto a nuestra peque. Se llama Puppenbrunnen y está formada con muñecos articulados que se pueden mover. Cada muñeco representa una característica propia de la ciudad: hay un profesor (Aquisgrán posee una de las universidades más prestigiosas de Alemania), máscaras (el carnaval es importante para esta ciudad), un clérigo, un caballo,…

Puppenbrunnen

Nos quedaron muchas cosas por descubrir de esta parte de Alemania, pero es algo que esperamos solucionar es futuros viajes, porque esta escapa nos encantó. 

martes, 9 de septiembre de 2014

Trenes de película

Madrid tiene un sinfín de lugares y actividades que hacer con niños de todas las edades. Hoy os voy a hablar del Museo del Ferrocarril.

El Museo del Ferrocarril está ubicado en la antigua estación de Delicias, inaugurada en 1880 por los reyes Alfonso XII y María Cristina. Puedes llegar en metro (Delicias – Línea 3 Amarilla), en autobús (8, 19, 45, 47, 59, 85 y 86) y en tren cercanías (líneas C1 y C10, estación de Delicias). Esta albergado en un precioso edificio de hierro, característico de esa época. Para los padres cinéfilos, la estación fue testigo del rodaje de la película Doctor Zhivago.


Este museo exhibe una de las colecciones de material histórico ferroviario más completa de Europa, pero al terminar la visita te sabe a poco. Es ideal para los niños ya que a la mayoría les encantan los trenes, aunque a decir verdad también a los adultos. El tren simboliza viajes, aventuras, emociones...
En él podemos disfrutar una colección de más de 30 vehículos entre locomotoras y coches de viajeros: locomotoras de vapor, eléctricas y diésel. La exposición está colocada por vías. La vía 1 está dedicada a las máquinas de vapor. En la vía 2 tenemos trenes de tracción eléctrica. En la vía 3 encontramos los trenes de tracción diésel. Siguiendo con el cine, en esta vía podemos ver la locomotora diesel 1615, similar a la que aparece en la película El expreso de Chicago. En la vía 4, encontramos la parte dedicada a los viajeros, donde podemos visitar o ver el interior de diferentes vagones.

También cuenta con diferentes salas: sala de los relojes, sala de modelismo con 3 maquetas animadas de trenes de distintas épocas, una sala con las cabinas de los conductores, donde se puede uno sentir un auténtico maquinista.

La información detallada sobre todo la podéis encontrar en la web oficial: http://www.museodelferrocarril.org/

Si además hacéis coincidir vuestra visita con el primer sábado de mes (cómo fue nuestro caso), podéis disfrutar de la “Feria del Coleccionismo de Madrid”. La entrada al museo y la feria nos costó 2.50 euros a los adultos, siendo gratuita para los menores de cuatro años. Pero de la Feria os hablaré otro día.

Un plan perfecto para disfrutar niños y mayores durante un par de horas.