Dinamarca es un país perfecto para viajar con niños. En nuestra escapada por esas tierras, nos acercamos desde Copenhague a Hillerod (30 minutos en coche o bien en tren más un paseo de una media hora) y descubrimos este precioso lugar: el Castillo de Frederiksborg.
El castillo de Frederiksborg (Frederiksborg slot en danés) esta construido en Hillerød sobre tres islotes del Slotssø («lago del castillo») y fue construido entre 1560 y 1630. Se trata del palacio más grande de Escandinavia. Fue construido en honor a Federico II y durante mucho tiempo fue el hogar de la Familia Real Danesa. Tanto su exterior como su interior son impresionantes.
En 1859 un incendio destruyó gran parte del castillo. Por suerte, J. C. Jacobsen, propietario de la cervecera Carlsberg, restauró el edificio y ayudó a fundar un museo del historia nacional (Det Nationalhistoriske Museum), que ocupa 80 estancias del palacio.
Tiene una arquitectura muy llamativa de ladrillo rojo y tejado de cobre verde. Al pasar sus puertas, en el centro de su patio, te encuentras con la preciosa Fuente de Neptuno. Más allá de la fuente, una hermosa puerta coronada por un frontón tallada marca la entrada del atrio, delimitado por las tres alas del edificio principal. En el ala norte está galería de mármol de dos pisos; en el ala oeste, la capilla, flanqueada por una gran torre, y el ala este es conocida como de la princesa. Hay cuatro torres cada una con una escalera de caracol que conectan las tres plantas del castillo. Se tardan unas dos horas en recorrer el castillo completo
Cuenta con unos jardines impresionantes en la parte trasera del palacio que se pueden visitar de forma gratuita. Se trata de un jardín barroco que Christian IV creó con el objetivo de asemejarse con una auténtica villa italiana. Son preciosos.
El horario de visitas es del 28/03 al 31/10 de 10:00 a 17:00 / de Noviembre a Marzo de 11:00 a 15:00 y exceptuando el museo, el resto es gratuito.
Porque ser padres no nos ha quitado las ganas de viajar, sino que las ha incrementado.
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miércoles, 10 de diciembre de 2014
jueves, 18 de septiembre de 2014
La Granja de San Ildefonso
A 80 km de Madrid y 12 km de Segovia, a los pies de la
Sierra de Guadarrama, se encuentra La Granja de San Ildefonso. Una buena opción
para descubrir con peques, una vez que les hayas explicado que aunque se llama “granja”
no hay animalitos…
En ese pequeño pueblo se pueden hacer muchas cosas: visitar
el palacio, pasear y admirar sus jardines y sus fuentes, ver la
Real Fábrica de Cristal y el museo del vidrio, degustar unos buenos judiones,…
En la web de Patrimonio Nacional podéis encontrar toda la información relativa a
horarios, visitas guiadas,…
El rey Felipe V conoció el lugar hacia el año 1717 y, entusiasmado por su belleza decidió construir una residencia sin lujos, para descansar y cazar. Más tarde, junto su segunda esposa, Isabel de Farnesio, embellecieron y ampliaron el palacio. En 1724, se retiró a este lugar, y durante los veinte años siguientes engrandeció los jardines y el palacio, que fue usado como residencia de verano por todos sus sucesores hasta Alfonso XIII. En su interior destacan sus bóvedas pintadas al fresco, su mobiliario y los cuadros.
Los jardines son uno de los mejores ejemplos que hoy se
conservan de los jardines del siglo XVIII (tipo Versalles). Se puede pasear por
ellos y admirar las fuentes, que son espectaculares. Ocupan 146 hectáreas, de
las que 67 son auténticos bosques. Hay 21 fuentes con más de 300 surtidores de
agua. Estas fuentes están inspiradas en la mitología clásica. La entrada a los
Jardines, es gratuita excepto los días que "corren" las Monumentales Fuentes.
Estos días, miércoles, sábados y domingos, a partir de las 15:00 horas, es
necesario la entrada para acceder a los Jardines, hasta las 18:00 horas. Las
fuentes no "corren" en invierno, comenzando normalmente el día de Jueves Santo
hasta que la disponibilidad de agua permita dicho funcionamiento.
Salvando alguna pequeña escalera, se pueden visitar
perfectamente con carrito. Y os aseguro que os gustará a toda la familia.
Para la información de la Real Fábrica de Cristal y el Museo del Vidrio, podéis visitar su página web http://www.fcnv.es/
Es gratis para los menores de 10 años. Fue construida a finales del siglo XVIII
y famosa internacionalmente por la calidad de su cristal y la destreza de sus
artesanos. El museo cuenta con exposiciones permanentes, como la exposición tecnológica, con la
maquinaria empleada en la industria vidriera, utillajes, moldes y distintos
materiales para vidrio soplado y prensado o la Vidrio Científico, con una
selección de cerca de 80 piezas, frascos, embudos, probetas y morteros, y
diferentes exposiciones temporales.
miércoles, 3 de septiembre de 2014
Escapada a Astorga y las Médulas
En uno de esos fines de semanas “largos”
que nos brinda la primavera, decidimos hacer una escapa a Astorga y las
Médulas. Es una época perfecta donde el campo luce en todo su esplendor. Situada
en la provincia de León y capital de la comarca de la Maragatería, Astorga
combina espectaculares monumentos y una excelente gastronomía.
Fuimos en coche, pero cuenta con
estación de tren y de autobuses. Astorga se halla en un cruce de caminos de dos
rutas fundamentales en la Edad Media: el Camino de Santiago y la Vía de la Plata
(por la que circulaban hacia el sur todas aquellas mercancías, en especial el
oro, que se extraía de Las Médulas).
Nos alojamos en el Hotel Vía de la Plata, el cual nos facilitó una cuna, cosa que el maletero de nuestro coche
agradeció, al no tener que llevar la de viaje. Además, ofrece servicio
de habitaciones para la cena, lo cual nos permitió respetar los horarios de
baño, cena y “a dormir” de nuestra peque. Está muy céntrico, al lado de la
Plaza Mayor y enfrente del Museo Romano. Se puede pasear por toda la villa y
ver sus monumentos con carrito.
Nada más salir del hotel, en el
centro de la Plaza Romana nos topamos con los restos de una antigua vivienda de
la época romana, en la que se han encontrado interesantes mosaicos. Aunque en
la plaza hay otros edificios interesantes para visitar (como las iglesias de
San Francisco o San Bartolomé y el citado Museo Romano), estas ruinas llaman
mucho la atención, aunque están protegidas por una cubierta de policarbonato
muy moderna que desentona un poco con el entorno...
El monumento más famoso de
Astorga es el Palacio Episcopal obra del arquitecto catalán Gaudí. La
construcción es tan innovadora que en ocasiones parece dejar en un segundo
plano a la adyacente catedral (que también es espectacular); hoy en día su uso está
destinado a acoger un museo sobre el Camino de Santiago. Más que un Palacio
parece un castillo, con sus almenas y miradores. Es imposible que cualquier niño
al que le gusten los caballeros y los castillos medievales no se quede
boquiabierto al verlo.
La Plaza Mayor de Astorga sigue
los patrones clásicos de las plazas mayores, en ella el Ayuntamiento luce con
un singular reloj, donde las famosas figuras conocidas como los “Maragatos” nos
sorprenden con su movimiento al marcar las horas.
Para delicia de peques y mayores,
Astorga tiene una gran tradición vinculada al cacao que se remonta al siglo XVI
y que se muestra en el Museo del Chocolate. Las mantecadas no tienen chocolate,
pero también hicieron nuestras delicias… Y ya que estamos con la comida, una
buena opción es disfrutar del cocido maragato.
Una vez descubiertas y
disfrutadas las maravillas de Astorga, otro de los días decidimos acercarnos a
las Médulas.
Las Médulas son el fruto de la
transformación en el paisaje que produjo la explotación de la que es
considerada la mayor mina de oro a cielo abierto de todo el Imperio Romano. Es
un paisaje de arenas rojizas, cubierto de castaños y robles. Lo ideal si vas
con tiempo es acercarte al pueblo de las Médulas y dejar el coche en el aparcamiento
que hay junto al Aula Arqueológica de las Médulas. Allí te facilitan
información sobre las Médulas y un mapa de recorridos que puedes hacer en
función del tiempo de que dispongas, y el grado de dificultad.
Nosotros decidimos subir al Mirador
de Orellán. A él se puede acceder por la Senda Perimetral partiendo desde el
Pueblo de Las Médulas o desde el Pueblo de Orellán. Subimos desde el pueblo de
Orellán, a través de una pista asfaltada de bastante pendiente pero asequible
para todo el mundo. Se tarda unos veinte minutos y se puede subir con carrito
de bebé. El mirador en sí tiene unas vistas privilegiadas, es bastante amplio y
hay bancos para sentarse. Estuvimos al atardecer y es verdaderamente
espectacular.
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